La última polémica de MasterChef ha abierto en RTVE una herida afilada como la daga de Macbeth. Incómoda, profunda y demasiado visible como para fingir que no existe. Una grieta que expone el desgaste ético y reputacional de una televisión pública cuyo nivel de exigencia y ejemplaridad debería situarse muy por encima del de las cadenas privadas.
Un problema que va mucho más allá de las audiencias, aunque el formato atraviesa uno de sus momentos más delicados tras marcar este pasado lunes un mínimo de temporada con un 10,8% de cuota, sino por la pregunta de fondo que hace escasos días Alba Carrillo, rostro habitual de la entidad pública, colocó sobre la mesa: ¿debe una televisión pública contratar como reclamo televisivo a personajes vinculados a deudas con Hacienda o discursos contrarios al pago de impuestos?
Alba Carrillo sobre su polémica con RTVE: “Yo no tengo amigos directores de ningún canal”Ten
“Los impuestos no son para que quien quiera haga programas de televisión con sus amigos. No en las cadenas públicas. Ni con sus amigos que no pagan impuestos o que piden que no se paguen los impuestos. Me da igual. Si me quedo sin trabajo, estoy encantada, porque es la verdad. A mí no me van a amordazar por cuatro perras”, denunció con dureza la presentadora el pasado fin de semana a través de sus redes sociales.
Pero la controversia no terminó ahí. La colaboradora aseguró además haber recibido un toque de atención en RTVE por sus declaraciones y acabó ausentándose D Corazón (el programa de la entidad pública en el que hasta ahora participaba) denunciando un intento de censura tras sus incendiarias declaraciones.
Con sus palabras, Carrillo ha abierto un melón que la corporación difícilmente podrá cerrar con el silencio mostrado hasta la fecha. Su crítica iba dirigida directamente a la presencia de Paz Vega en la próxima edición de MasterChef Celebrity Legends, después de que la actriz apareciera en la lista de morosos de Hacienda con una deuda superior a los 2,3 millones de euros.
Además de a la actriz y cineasta, la colaboradora también disparó contra Ofelia Hentschel, exconcursante del popular talent culinario, que hace apenas dos meses regresó a la primera línea mediática tras cuestionar desde Dubái el pago de impuestos en España mientras reclamaba ayuda a la embajada para ser evacuada de Omán durante la escalada bélica provocada por los bombardeos de Irán.
La exconcursante de ‘Masterchef 9’, Ofelia Hentschel Getty
El problema para RTVE no es legal. Ni Paz Vega ni Ofelia Hentschel han sido condenadas por delito fiscal. El verdadero conflicto surge en el terreno moral por la dicotomía que aflora cuando millones de contribuyentes sostienen con sus impuestos el funcionamiento de la televisión pública mientras la corporación premia con visibilidad y protagonismo a figuras salpicadas por polémicas fiscales. La contradicción es más que evidente.
