Así, como si nada, como si fuera todo tan sencillo, Jannik Sinner continúa despejando rivales a manotazos: uno, y otro, y otro, y otro… Turno esta vez para Andrey Rublev, quien dura sobre la pista hora y media, apeado el ruso por 6-2 y 6-4. Poco que hacer ante el número uno devorador, cada vez más imponente y distanciado de los demás, incapaces el resto de siquiera hacerle sombra. Ante la ausencia de Carlos Alcaraz, el italiano sigue campando a sus anchas allá por donde pisa y diferenciándose; subrayando día tras día un poderío que, de mantenerse, podría convertir este año en un paseo tiránico. Llega esta victoria —y, en consecuencia, el pase a las semifinales de Roma— acompañada de un récord de relieve. Otro más. Por esa senda transita él.
Con esta son ya 32 encadenadas en los Masters 1000, luego atrás queda la plusmarca registrada por Novak Djokovic (31) en 2011, cuando nadie pudo frenar al serbio entre Indian Wells y la final de Cincinnati; entonces apareció el escocés Andy Murray, pero hoy día cuesta imaginar a alguien que pueda comprometer la marcha triunfal del pelirrojo. La comenzó en octubre (en París) y, visto lo visto, apunta a prolongarse todavía un poco más en el Foro Itálico, donde mantiene el tono y afianza su candidatura de cara a Roland Garros (a partir del día 24). Sinner, principio y fin, o eso parece, de esta gira de tierra batida en la que su juego continúa desprendiendo todo su brillo. Más si cabe.
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En ocasiones, se asocia el término “robótico” a Sinner con un ánimo simplificador, e incluso descalificativo, como si fuera un autómata dentro y fuera de las pistas. Como si su tenis supiera a poco. “Y de eso nada, Jannik no es un robot”, recalcaba estos días su entrenador, Darren Cahill, en una entrevista concedida a La Gazzetta dello Sport. El técnico venía a decir que, de hecho, una parte de su jugador “ama el peligro” y “la adrenalina”, y que en realidad la mezcla supone una perfecta combinación: riesgo y equilibrio en armonía. Un sumun. “Cuando juega tiene una computadora interna funcionando constantemente, y ahí hay cierta seguridad”, apuntaba, “pero esas dos almas se juntan y el resultado es un tenista tremendamente profesional”.
Inconformista por naturaleza, Sinner interpretó tras la derrota contra Carlos Alcaraz en la final del último US Open que debía salir de su zona de confort; que se le había agotado el crédito para contrarrestar al murciano exclusivamente desde la línea de fondo. Se imponía el riesgo: “Debo ser menos previsible”. Y actuó. Se reunió con su equipo y además de ir construyendo un saque cada vez más incisivo, incorporó de manera decidida la dejada a su arsenal. El resultado es un competidor de varias capas, más versátil e indetectable, capaz ahora de romper los intercambios y de abreviar el punto tirando de la rotación de la muñeca. La evolución es perceptible y también lo reflejan los datos.
Naturalidad
Según el analista Matthew Willis y The Racquet, solo Alcaraz y Sinner ganan más del 60% de sus intentos de dejada sobre arcilla, aunque en el caso del italiano, solo él promedia más del 60% de eficacia tanto en dura como en tierra. El español lo intenta más —un 3,3% de sus tiros en dura y un 4,3% en arena—, pero durante las dos últimas campañas, Sinner (1,8% y 3,4%) acierta más, o bien selecciona mejor. En concreto, él alcanza un 60% (dura) y un 66% (tierra), por el 59% y 60% del español. No obstante, nadie utiliza más el recurso que el kazajo Alexander Bublik, con un 5,8% y un 8,5%, y un éxito de 56% y 50% en cada superficie.
Sinner, ante Rublev.Andrew Medichini (AP)
“He visto a Jannik tirando más dejadas de lo habitual y está haciéndolo muy bien”, comentaba el murciano en Montecarlo, antes de que ambos se cruzasen en la final del torneo; allí, el líder del circuito tiró varios muñecazos fantásticos y arriesgó en varios momentos decisivos. Lo hizo ante el gran especialista. “Sé que ha estado trabajando en ello y parece que ya le sale natural, así que se convertirá en una buena arma para él de aquí en adelante. No sé si Jannik ha estado viendo mis vídeos o no…”, bromeaba el de El Palmar; “pero no estoy preocupado en absoluto, sino al revés; me alegra ver que está haciendo cosas diferentes para ser mejor. Hay que hacer las dejadas en los momentos de presión”.
Sinner recurre a ellas cada vez con más fluidez, al mismo tiempo que su crecimiento físico le ha permitido dar el salto definitivo sobre tierra batida. “Creo que no debemos fijarnos solo en los resultados. El año pasado [reaparecía precisamente en Roma, después de tres meses de suspensión por el caso del clostebol] también jugué un gran tenis aquí. Llegué a la final y también en París”. En el Bois de Boulogne desperdició tres bolas de partido en el desenlace, aunque parece ir de nuevo por el buen camino. Inmejorable, en esta ocasión. Va lanzado. “Pero yo no juego por los récords, sino para escribir mi propia historia”, transmite ahora, situado ya a solo dos triunfos de cerrar el círculo de los Masters 1000; si se proclamase campeón el domingo, ya los habría ganado todos. Cada día, más y más afilado.
NADAL: “ALCARAZ HACE LO CORRECTO”
A. C.
Rafael Nadal ofició ayer la reapertura del museo de su academia y en el contexto de dicho acto departió con Radio Nacional de España (RNE). En concreto, el mallorquín se refirió a la lesión de muñeca que ha sufrido Alcaraz, apartado desde hace un mes de las pistas y, por tanto, descabalgado de la competición.
El murciano no competirá en Roland Garros y se desconoce su fecha de regreso. “Tiene la suficiente experiencia, ya no es un novato en el circuito. Sabe que suceden cosas. Es evidente que es una faena grande que le haya sucedido en esta época”, señaló el de Manacor, que telefoneó al número dos.
Nadal, que cumplirá 40 años el 3 de junio, cree que Alcaraz (23) podía haber marcado de nuevo diferencias en la gira de tierra, pero considera que acierta con el parón. “Las cosas que se ven como un drama muy grande, pero cuando las ponen en perspectiva es muy distinto”, apuntó.
Él mismo sufrió un par de contratiempos reseñables en las articulaciones —vaina cubital, 2014 y 2016—, de modo que aprueba la prudencia del murciano. “Es una lesión que no va a ser crónica. Ha tomado las decisiones adecuadas”, prolongó.
Y concluyó Nadal: “Está haciendo el tratamiento que tiene que hacer. Es algo que conozco bien, porque yo me rompí dos veces lo que se ha roto él ahora”. Alcaraz, de baja desde el estreno en el Godó, no ha precisado cuál es exactamente su lesión.