Francisco David Rosero Serna, alias Nanpa Básico (Medellín, 34 años), ha seguido un recorrido poco común dentro de la industria musical: fue popular antes que mediático. Triunfó primero en los vecindarios y ya tenía una comunidad robusta y fiel de seguidores cuando los medios de comunicación empezaron a darle visibilidad. La suya es una carrera construida a base de constancia, a lo largo de los últimos 20 años.

El pasado mes de abril lanzó el que es su noveno disco, Que Tin y Que Tan, un álbum compuesto por 22 canciones que cuenta con las colaboraciones de Kapo, Camilo, DFZM, Miky La Sensa, Maisak y Kris R. “Este disco está dedicado a la colombianidad, por eso invité a artistas colombianos, cada uno de una esquina, para mostrar todo el abanico de posibilidades de la música colombiana actual”, explica el rapero en el hotel Arlo de Brooklyn, Nueva York, donde recibe a EL PAÍS para desayunar.

“Eso sí, toda esta música tiene un sesgo muy Nanpa. Es música colombiana, pero no folklorizada”, agrega. El artista, que afirma estar ahora en un momento “muy brilloso, post-duelo”, tardó ocho meses en terminar este disco, fruto de una ruptura de pareja muy complicada. “En Que Tin y Que Tan hay de todo: euforia, tristeza, dudas, subidas y bajadas, porque en el duelo todo tiene cabida”.

Nanpa BásicoNanpa Básico durante un concierto en el Movistar Arena de Bogotá.Andrés Alvarado

Nanpa, cuyo nombre creativo surgió en honor a su tío Hernán (al que llamaban Nan) y a la forma en que él se dirigía al cantante por ser oriundo de Medellín (paisa), llenó dos veces en el 2025 el Movistar Arena de Bogotá, con capacidad para 15.000 personas (las entradas se vendieron en dos días) y en el último año ha sido nominado a los Premios Lo Nuestro, los Premios Juventud y los Premios Nuestra Tierra. En definitiva, ha conseguido vivir de la música; un sueño que se marcó desde joven, aunque entonces no existía en Colombia ningún rapero que hubiera llegado tan lejos.

El camino no ha sido fácil, pero consiguió salir de la pobreza, la adicción y los malos derroteros. Eso sí, el rapero afirma que tuvo una infancia inmensamente feliz gracias a cómo lo educaron su madre y su abuela. “En mi casa nunca hubo abundancia, pero yo no tuve conciencia de la carencia. Nunca me comí un pescado entero, pero aceptaba las cosas como eran. Mi vida de entonces me recuerda un poco a La vida es bella y yo siempre he estado agradecido por lo que tengo”.

Nanpa dice que superó la adicción solo con su fuerza de voluntad, porque no tenía dinero para costearse ningún tratamiento. “Paré porque sentí la llamada de Dios, que es una comunicación muy clara. Si no escuchas el mensaje es porque te estás tapando los oídos, porque Dios manda a mensajeros: los ángeles en la tierra no tienen alas”, afirma con rotundidad. “Es muy fácil ver a Dios en todo”.

El rapero asegura que en la actualidad el 85% de su sueldo se lo gasta en otra gente, pagándole la universidad a sus sobrinos, a su ahijado, comprándole un carro a su mamá, a su tía. “No me place gastarme el dinero en mí, pero me da mucha alegría hacer feliz a otros”, explica. “No soy un hombre ambicioso, y es algo que no tiene nada que ver con el conformismo. A mí me gusta la paz y la tranquilidad”, matiza, explicando que se ha pasado el último año estudiando sobre los arándanos y acaba de plantar 25.000 plantas junto a su manager (Jorge, al que llama “jefe”). En su casa también cultiva papas, tomate, bananos, aguacates. Afirma también que le encanta ser un músico de nicho. “Nicho es una palabra preciosa. Yo aspiro a hacer crecer el nicho, pero no volverme mainstream. Mi proceso es muy honesto y eso la gente lo nota”.

Nanpa BásicoPresentación del rapero colombiano en el Movistar Arena de Bogotá.Andrés Alvarado

Nanpa es un gran conversador. Hijo de una poeta de la que heredó el amor por las palabras, y admirador de Benedetti, habla con vehemencia, sin dudar ni un instante, y mirando en todo momento a los ojos. No evita abordar ningún tema y, si menciona su pasado, es para matizar que, aunque para sobrevivir atravesó las mismas experiencias que otros raperos, él prefiere no revivir aquellos tiempos.

Convertirse en padre dio un vuelco a su vida y, aunque tiene cuatro hijos de tres mujeres diferentes, la familia sigue siendo su prioridad. “Yo soy padre antes que músico. Pasamos las vacaciones todos juntos y trato de no ausentarme más de dos semanas seguidas. Es por ellos también que quisiera vivir siempre en Colombia”, explica, añadiendo que trata de comprar ropa solo de su país o, como mucho, de Latinoamérica. “Yo quiero ser recordado como una buena persona, como un buen padre”. Nanpa lo dice con la misma determinación con la que explica que en 2017, cuando decidió apostarlo todo por su carrera musical, se tatuó la cara para reafirmarse en su compromiso. “Cuando uno se tatúa la cara, ya no hay vuelta atrás; uno ya sabe que nunca más va a trabajar en un oficio convencional”.

Las letras de Nanpa no abordan tanto el contexto político como las experiencias emocionales, siempre resaltando la esperanza. A colación de la situación política en EE UU, el cantante recuerda su canción Pedacito de tierra: “Vengo de un pedacito hermoso de la tierra / Donde es bien difícil y las cosas no se dan / No tenemos miedo, pa, crecimos en la guerra / Y hemos hecho de todo pa’ que no nos falte el pan”. Y resalta cómo los valores de los latinos enriquecen el lugar adonde van, fortaleciendo y embelleciendo la comunidad.

El artista prepara una gira por México en agosto (Guadalajara, Monterrey, Ciudad de México, Puebla) y por España (Barcelona, Valencia, Madrid, Bilbao) en octubre para presentar su nuevo disco. De momento, prefiere no dar conciertos en Estados Unidos para proteger a sus seguidores de posibles arrestos: “No quiero poner en peligro a los latinos. Sé que hay mucha gente que me quiere mucho y se arriesgaría por venir al concierto”.