Esta casa de campo es apta tan solo para verdaderos amantes de la naturaleza

La casa de campo perfecta para pasar los fines de semana existe, es de madera, está pintada de verde y ha sido diseñada por Rei Mitsui Architects. Este refugio en medio de la montaña ha sido concebido, según el propio estudio, “como un lugar desde el que vivir la naturaleza”. Cuando hablamos de segundas residencias en la montaña, lo más habitual es encontrarlas en altura para conseguir las mejores vistas. Aquí, sin embargo, sucede todo lo contrario: «hablando con el cliente se hizo evidente que lo importante no era flotar en busca de una supuesta vista perfecta, sino permanecer cerca del suelo, sin desvincularse de la naturaleza”.

Con forma de tienda de campaña

Para integrar la vivienda en el entorno natural, el estudio partió de una idea sencilla: definir un “territorio”. Para ello, incorporó el propio suelo al interior de la casa y creó una estructura esencial, formada por una cubierta inclinada sostenida a modo de portal, que organiza el espacio a través de la disposición y la orientación de los elementos, y no mediante muros tradicionales.

El proyecto se articula en torno a una columna central inspirada en los tipis —las tiendas cónicas utilizadas por los pueblos nómadas de las Grandes Llanuras de Norteamérica—. En el imaginario del estudio, esa estructura ligera parecía extenderse antiguamente por todo el terreno. La vivienda actual, de 101 metros cuadrados, condensa esa idea en una versión arquitectónica contemporánea: un refugio abierto y conectado con el paisaje, sostenido simbólicamente por un único eje central.

interior de una casa pintada de ver y techo de madera con mesa sillas y lampararssuspendidas

Al tratarse de una casa de campo, el estudio quería el interior fuese una prolongación natural del entorno. De ahí que el color verde y la madera sean los verdaderos protagonistas.

© Jérémie Souteyratcasa de campo con pared verde y aberturas onduladas una gran ventana y vigas y columnas de madera

El mobiliario está realizado a medida en madera, y tanto puertas como muebles de la cocina, mesas y sillas, puertas e incluso paredes y cerramientos de ventanas, estén hechos ad hoc para este proyecto.

© Jérémie SouteyratUn tejado con pendiente para cada volumen

La vivienda se organiza en torno a un claro abierto, con dos volúmenes cuadrados enfrentados y situados en el extremo de la parcela. Su repetición geométrica crea un sutil ritmo circular. Cada volumen, por su parte, está enmarcado por pórticos de madera, estructuras arquetípicas que ofrecen una presencia simbólica y una sensación de seguridad. Un tejado de fuerte pendiente cubre cada estructura, llegando incluso a desaparecer en algunos ángulos y funcionando más como un respaldo espacial, brindando la comodidad de tener algo detrás, “como un árbol o una roca”.

Entre los volúmenes, un espacio habitable hundido se integra con la pendiente. Con un techo de cristal y vigas de madera que se mueven, evoca la atmósfera de la copa de un bosque.
Esta casa de vacaciones está diseñada para integrarse física y conceptualmente con el entorno natural, creando un espacio habitable cercano al concepto mismo de naturaleza.