El espacio escultórico de la Avenida Menéndez Pelayo, frente a la estación ferroviaria Torrelavega-Centro, se está reorganizando para hacer sitio al monumento en homenaje a Adolfo Ruiz de Rebolledo … , el impulsor de la traída de aguas de la ciudad. El regreso, medio siglo después de su desaparición, de la talla del ilustre taniego a esta concurrida avenida de la ciudad obligará a reconfigurar el conjunto artístico de estos jardines, protagonizado desde hace años por las tallas de Miguel de Cervantes y el escultor torrelaveguense Teodoro Calderón.

Como los tres monumentos no caben, el plan que confirman desde el Ayuntamiento de Torrelavega es el siguiente: la escultura a Ruiz de Rebolledo se ubicará en el mismo lugar donde hoy se encuentra la de Cervantes; y, esta, por su parte, pasará a ocupar el de Calderón, que será trasladado a la calle a su nombre -que linda con el Paseo del Niño, el de Julio Hauzeur, el entorno de Mies de Vega y el parque Manuel Barquín hasta llegar a la Avenida del Cantábrico en Nueva Ciudad-. Este traslado ha sido consensuado con la familia del escultor torrelaveguense (1912-1955), asegura Jesús Sánchez, el concejal encargado del Plan de Sostenibilidad Turística (PST) que ha financiado la reelaboración de una réplica del monumento perdido de Rebolledo -34.485 euros-.

Si pasan por la zona estos días habrán visto que las obras ya han comenzado. La reorganización escultórica se llevará a cabo en los próximos días, con la instalación de todas las obras en su nueva ubicación. La nueva talla de Rebolledo, que ha salido de las manos de Carlos Otal Ruzafa (desvelada la semana pasada por El Diario) permanece en almacenes municipales antes de su presentación en sociedad en la Avenida Menéndez Pelayo.

La nueva talla de Rebolledo, ejecutada por Carlos Otal Ruzafa, permanece en un almacén antes de su regreso a la avenida

Fue aquí donde, hace más de 100 años (1907) se colocó el monumento original, obra de Aniceto Marinas. En los años 40, y tras desaparecer toda la escultura salvo el busto del doctor se trasladó al parque Manuel Barquín, donde permaneció hasta su desaparición definitiva en los años 80, con motivo de la creación del auditorio. Toda la historia, las anécdotas y la biografía de Rebolledo está detalladamente contada en un reportaje de la semana pasada en las páginas de El Diario.