Un equipo investigador internacional ha determinado que una concentración elevada de ADN tumoral circulante con mutaciones (ADNtc-m), antes del inicio del tratamiento, se asocia con una mayor probabilidad de experimentar progresión del linfoma folicular antes de los 24 meses. En estos pacientes, este riesgo fue más de dos veces mayor …


Un equipo investigador internacional ha determinado que una concentración elevada de ADN tumoral circulante con mutaciones (ADNtc-m), antes del inicio del tratamiento, se asocia con una mayor probabilidad de experimentar progresión del linfoma folicular antes de los 24 meses. En estos pacientes, este riesgo fue más de dos veces mayor en comparación con aquellos que presentaron concentraciones por debajo del umbral establecido. Además de ofrecer una precisión superior a la de los índices pronósticos utilizados habitualmente, la integración del ADNtc-m en los modelos predictivos existentes identificó los casos de progresión temprana con una sensibilidad del 66% y los casos de menor riesgo de recaída con una especificidad del 69%.

Alessia Bottos, científica de F. Hoffmann-La Roche y directora del estudio, afirma que este se ha realizado en pacientes del ensayo de fase III GALLIUM, tratados con obinutuzumab o rituximab en combinación con quimioterapia. El valor pronóstico del ADNtc-m se mantuvo independientemente del tratamiento recibido, asegura la investigadora. El estudio también halló que la elevación basal de este biomarcador se correlaciona con una mayor probabilidad de que el tumor experimente cambios genómicos, como mutaciones en el gen TP53, vinculados a la transformación del linfoma hacia formas más agresivas y resistentes a la quimioterapia estándar.

Bottos subraya que este análisis permite capturar la heterogeneidad global de la enfermedad y ofrece una visión integral de las distintas lesiones tumorales presentes en el organismo antes del inicio del tratamiento. Aunque el linfoma folicular es una patología de curso lento y con resultados favorables con el tratamiento estándar, en una proporción de pacientes la enfermedad adopta un curso agresivo, lo que impone la necesidad de desarrollar biomarcadores que ayuden a identificar de manera temprana a esta subpoblación de riesgo, concluye la científica.


SEGUIR LEYENDO