Un rodaje y un palacio en plena reforma: el lujoso lienzo sobre el que rodar otra temporada de Berlín

Mario López Magdaleno compró en 2023 el palacio a Miguel Ángel Solís Beaumont y Martínez-Campos, XI marqués de la Motilla. El empresario es el CEO de Magtel, dedicada a las infraestructuras cuya última facturación registrada en 2023 se situaba por encima de los 124 millones de euros. Entre sus posesiones, también en Sevilla, encontramos el pabellón de Hungría de la Expo y, en Córdoba, el palacio de Moratalla (conocido como el Versalles cordobés),

“Nos encontramos un palacio que estaba en plena reforma, ¡no paraban de hacer cambios!”, ríe Alcañiz, “así que para el rodaje, hubo que pedir que por favor no tocaran algunas zonas”. Aun así, reconoce, que tanto Sevilla como el actual propietario los recibieron con los brazos abiertos. “El dueño es muy dicharachero y cuando vio cómo habíamos vestido su espacio, alucinó y se quería quedar con todo”, añade al tiempo que recuerda la transición al blanco de uno de los patios, o el aparador de más de cuatro metros con patas de perro que diseñaron ex profeso.

Berlín y la dama del armiño Berlín y el duque de Mlaga en una estancia del palacio de Motilla

El tenso encuentro entre Berlín y el duque de Málaga que da origen a la trama de Berlín y la dama del armiño.

Felipe Hernández/Netflix © 2025

La arquitectura y los interiores del edificio se convirtieron para él en un lujoso lienzo sobre el que trabajar, transformando, por ejemplo, las vidrieras transparentes recién instaladas en otras de inspiración neogótica, o potenciando la madera y la altura de las estancias. “El interior tenía que ser un espacio oscuro donde se va a tramar un plan y que va a ser también el escenario de un conflicto entre Berlín y el duque”, dice refiriéndose a los dominios sobrios y masculinos del aristócrata.

El contrapunto en la historia de la serie llega con Genoveva, la duquesa. En el pequeño patio que refleja su identidad, Alcañiz recurre a las plantas con flores, a las buganvillas, a los azulejos y a la cerámica sevillana, introduciendo así notas más suaves y femeninas. Puntos de partida que le sirvieron para construir, ya en los estudios de Netflix en Tres Cantos, la decoración y los interiores del palacio y dar rienda suelta a su imaginación. ¿Una capilla con frescos bizantinos y un paso de Semana Santa? En el universo de Berlín (y en la cabeza de Alcañiz), todo es posible.