El pasajero español de 70 años que dio positivo en hantavirus y permanece aislado en el Hospital Central de La Defensa Gómez Ulla de Madrid se mantiene estable y con cierta mejoría. Los otros 13 cruceristas que también guardan cuarentena y dieron negativo en … la PCR continúan sin síntomas. Pero más allá de su salud física, la mental también requiere de atención, pues en este tipo de situaciones se puede ver resentida ante la soledad impuesta y la falta de contacto directo y de libertad.
El secretario de Estado de Sanidad, Javier Padilla, se refería este jueves al estado de ánimo de estas 14 personas. «No es la actividad que todo el mundo desearía, estar ahí cuarentenados, etc. Pero creo que dentro de lo que cabe están razonablemente bien», sostenía en unas declaraciones en RTVE. Precisamente pensando en eso el Ministerio de Sanidad valora que a partir del día 28 de la cuarentena se pueda flexibilizar el aislamiento y que en algún caso se pueda seguir con el encierro en los domicilios. Además, la semana que viene se les realizará una nueva PCR y si vuelve a dar negativo podrán recibir visitas de sus familiares, siempre protegidos con las medidas necesarias.
Y estas visitas, consideran los especialistas consultados por ABC, ayudarán a que cuando todo termine la vuelta a su anterior vida sea más fácil, pues en este tipo de situaciones las secuelas de la salud mental pueden arrastrarse cuando el aislamiento termine. «Finalizar la cuarentena no significa que el sistema nervioso y la parte psíquica vuelva automáticamente a la normalidad después de llevar varias semanas estando en alerta», expone Jesús Linares, psicólogo de Urgencias, Emergencias y catástrofes del Colegio Oficial de la Psicología de Madrid. En general, dice, puede costar conciliar el sueño, relajarse o recuperar la sensación de seguridad, con miedo a volver a determinados lugares o, en este caso, a viajar o a ir de crucero.
No habla, insiste el también director del máster de Psicología de Emergencias de la Universidad Europea de Madrid, de trastornos psicológicos, sino de un proceso de readaptación que es esperable tras pasar por esa cuarentena. Pero es importante que la memoria de lo sucedido, aunque puede durar muchos años, se quede en un recuerdo y no interfiera en la vida de estos pacientes. «El problema aparece cuando hay miedo o evitación de ciertos espacios o una hipervigilancia de cualquier síntoma mucho tiempo después», concreta. En estos casos, asegura Linares, se debería recurrir a la ayuda profesional, un acompañamiento que considera que debe estar presente durante todo el proceso, tanto durante el aislamiento como de forma posterior para «reducir el riesgo».
Atrapados
«La cuarentena va a proteger físicamente, pero si no se acompaña psicológicamente puede dejar a la persona atrapada en la ansiedad y en la hipervigilancia mucho después de salir del hospital», insiste Linares. Una opinión similar tiene el doctor en Psicología Fernando Miralles, profesor de la Universidad CEU San Pablo: «La cuarentena está protegiendo el contagio, pero también pone a prueba la resistencia psicológica de la persona», sostiene.
«Finalizar la cuarentena no significa que el sistema nervioso y la parte psíquica vuelva automáticamente a la normalidad»
A juicio de Miralles es la incertidumbre la que más puede perjudicar en estos momentos la salud mental de los cruceristas en cuarentena, cuya ansiedad puede ir en aumento a causa del miedo a lo que vendrá. También por la sobreexposición a noticias, si están continuamente pendientes de lo que se cuenta. Y las alteraciones del sueño, continúa este psicólogo, también son frecuentes en este tipo de situaciones. «Por eso es muy importante que se les dé una información médica muy clara y muy básica, que seguro que les están dando, porque ahí la seguridad va a subir y van a tener menos ansiedad», añade.
Miedo, tristeza y llantos
Las visitas de familiares, asegura Miralles, ayudarán a que las secuelas posteriores al confinamiento tengan menos posibilidades de aparecer. «Con las visitas, el aislamiento es mucho menor, aunque vean a sus familias con gorros, guantes y mascarillas ya estarán teniendo un contacto personalizado con sus seres queridos. Y al ser pocos días y y estar tan cuidados lo normal es que no tengan ese estrés postraumático que sí se dio durante el Covid-19», explica. De hecho, asegura este psicólogo, en las consultas se siguen viendo casos de jóvenes que continúan necesitando ayuda por las secuelas psicológicas del aislamiento durante la pandemia. «Eso se puede arrastrar toda la vida», continúa, y remarca que para evitarlo es importante que no pierdan el contacto con su familia y amigos, aunque sea por videollamadas. Pero el miedo tras la cuarentena, considera, estará presente al menos durante los primeros días casi seguro, así como algún episodio de tristeza e incluso llanto.
«Con las visitas, el aislamiento es mucho menor, ya estarán teniendo un contacto personalizado con sus seres queridos»
Este tipo de situaciones, apunta por su parte Belén González, comisionada de Salud Mental del Ministerio de Sanidad, suelen generar mucho estrés que normalmente viene impulsado por la incertidumbre, el miedo y en este caso además la exposición pública. Pero las posibles secuelas dependen de varios factores: «Pueden aparecer consecuencias traumáticas a medio o largo plazo, pero no tiene por qué. Va a depender de la vulnerabilidad particular de cada uno de ellos, de su historia biográfica y, especialmente, de cómo se hayan sentido tratados y acompañados en este suceso. Espero que en esto último hayamos podido ser de ayuda desde el comisionado», afirma.
Seguimiento constante
Son muchos los factores que pueden influir en que su salud mental se resienta a medio y largo plazo, puntualiza en este sentido Miriam González, psicóloga de urgencias, emergencias y catástrofes del Colegio Oficial de la Psicología de Madrid, como la duración del aislamiento, la información que les esté llegando desde fuera, los antecedentes de ansiedad o incluso la manera en la que vivieron la pandemia del Covid-19. La ansiedad, la depresión, el aislamiento social por miedo, la culpa o el miedo a volver a realizar un viaje, entre otras, pueden permanecer en ellos, por lo que considera imprescindible que cuenten en todo momento con atención y acompañamiento de especialistas.
