Científicos de la Universidad Médica de Carolina del Sur han demostrado que los agonistas de la quinasa CK1-alfa son terapéuticamente activos en ratones portadores de meduloblastoma con mutaciones asociadas a mal pronóstico. El tratamiento con pirvinio, fármaco ya aprobado por la FDA, o con un derivado, SSTC3, que cruza la …
Científicos de la Universidad Médica de Carolina del Sur han demostrado que los agonistas de la quinasa CK1-alfa son terapéuticamente activos en ratones portadores de meduloblastoma con mutaciones asociadas a mal pronóstico. El tratamiento con pirvinio, fármaco ya aprobado por la FDA, o con un derivado, SSTC3, que cruza la barrera hematoencefálica, redujo en el tumor la presencia de células que expresan marcadores propios de las células madre, las cuales confieren resistencia a la quimioterapia y son responsables de la recurrencia.
Notablemente, las células tumorales expuestas a estos fármacos perdieron la capacidad de iniciar nuevos tumores. Así se demostró en ratones en los que células tumorales supervivientes al tratamiento fueron implantadas en el cerebelo. Incluso en los animales portadores de un número de células tumorales diez veces mayor que en los animales de control, no hubo formación de tumores. Así lo afirma Jezabel Rodríguez Blanco, directora del estudio, quien añade que estos agonistas se caracterizan por su elevada potencia terapéutica in vitro, con una concentración efectiva media de 17 nM en la reducción de la viabilidad de las células tumorales y de 25 nM en el bloqueo de la formación de esferoides secundarios, indicador clave de la capacidad de autorrenovación del cáncer.
A diferencia de otras estrategias actualmente en fase de investigación, como los inhibidores de la vía Sonic Hedgehog o los inhibidores de las proteínas BET, este enfoque es el único que ha mostrado la capacidad de agotar específicamente el compartimento de células CD15+, esenciales para la persistencia de la enfermedad, asegura Rodríguez. Los hallazgos sientan las bases para el desarrollo de derivados de segunda generación del pirvinio, capaces de cruzar la barrera hematoencefálica y de eliminar las poblaciones de células residuales que impulsan la recurrencia, concluye la científica.
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