El 70 aniversario de Eurovisión no deja de lado la polémica. Las declaraciones del director de Eurovisión, Martin Green, han vuelto a encender el debate sobre la gestión política del certamen por parte de la UER. En una entrevista concedida al periodista Pablo O’Hana, Green ha asegurado que Rusia podría regresar aunque la guerra en Ucrania continúe activa, además de defender todas las decisiones tomadas por la organización durante esta edición.

Sin duda, entre los titulares más controvertidos de la entrevista, Green ha afirmado que “la invasión de otro país no es motivo de exclusión de Eurovisión”, una frase que ha generado una inmediata oleada de reacciones en redes sociales debido al precedente de Rusia, país que fue expulsado en 2022 por la invasión a Ucrania. En aquel momento, la UER justificó la decisión alegando que varias televisiones públicas amenazaron con retirarse del festival si Rusia permanecía en competición. Además, el país se encontraba sometido a fuertes sanciones internacionales y a un creciente aislamiento dentro de las instituciones culturales y deportivas europeas.

En la misma entrevista, también ha confirmado que no ha existido ninguna discusión interna dentro de la UER sobre la posibilidad de una candidatura palestina neutral, pese al intenso debate generado este año alrededor de la participación de Israel. Asimismo, ha defendido la actuación de la organización durante toda la temporada eurovisiva y ha asegurado que no considera que hubiese “margen de mejora” en la manera en la que se gestionó la controversia.

Las palabras del director del certamen llegan en un momento especialmente delicado para la UER, que lleva meses recibiendo críticas por el tratamiento desigual de distintos conflictos internacionales dentro del festival y por la creciente politización del evento, especialmente tras permitir la participación de Israel a pesar de la masacre de Gaza y su reiterado incumpliento de las normas.