El equipo de Por Andalucía lleva toda la semana repitiendo que la campaña que lidera Antonio Maíllo ha ido “de menos a más”. Todavía se nota un cierto nerviosismo por el resultado que arrojen las urnas el próximo domingo, pero en la candidatura están confiados en que el escenario que dibujan las encuestas —una ligera subida de representación en el Parlamento y por encima de lo que consiga Adelante Andalucía— se aproximará a la realidad. “Tenemos que decidir si seguimos el carril de 2018, bajando impuestos a los súper ricos, privatizando todo lo privatizable o dándoselo a los fondos de inversión”, ha advertido el dirigente esta tarde ante unos 500 simpatizantes, según la organización, antes de “llamar a reflexionar sobre la utilidad del voto”.

Maíllo ha cerrado su campaña este viernes con un mitin en el barrio obrero de Tiro de Línea, en Sevilla, acompañado de las exdiputadas Inma Nieto (IU) y Alejandra Durán (Podemos), la coordinadora provincial del partido, Ana Aranda, y el responsable autonómico de Izquierda Unida, Toni Valero. “Qué larga se ha hecho la mayoría absoluta del PP y qué poquito queda para que se la podamos quitar”, iniciaba su intervención Nieto. “Me quiero dirigir a quien no se ha movilizado (…), las elecciones del próximo domingo van de tus problemas, de cuándo te vas a poder emancipar”. “No podéis comprar casas y eso tiene razones políticas”, ha advertido el candidato a la presidencia de la Junta.

“Hemos hecho una campaña muy limpia, muy humana. “Hemos sentido el efecto y el cariño”, había dicho a los medios de comunicación por la mañana en el mercado de Abastos de Dos Hermanas. “Esto, frente a un PP que ha jugado sucio hasta el último día y ha intentado invocar al miedo y la censura”.

A unas horas del cierre de la campaña, Maíllo ha vuelto a poner el foco en la sanidad y la crisis de los cribados exigiendo a Moreno respuestas, y ha apelado también al rendimiento del voto a Por Andalucía frente al PSOE o Adelante Andalucía.

El resultado de este domingo será determinante para el espacio político también a escala estatal. En pleno proceso de reconfiguración, la coalición a cuatro entre IU, Más Madrid, Comúns y Movimiento Sumar tiene pendiente todavía elegir líder y marca, dos cuestiones que han quedado aparcadas durante la campaña. Las elecciones suponen también una prueba de fuego para el propio Maíllo, que se ha echado sobre sus espaldas la responsabilidad de conseguir un resultado que les permita seguir construyendo la alianza y añadir a nuevas formaciones. El coordinador federal de IU, que ya fue cabeza de lista en Andalucía en 2015, se juega también en parte su capital político, ya que un mal resultado no solo pondría en riesgo la viabilidad de un proyecto para las generales, sino que también podría llegar a cuestionar su liderazgo al frente de la organización. De momento, nadie en el equipo cree que estén en esa pantalla.