El teletrabajo tiene múltiples beneficios, pero resulta que también tiene un inconveniente con el que no contábamos: las personas que se conectan a su puesto … desde casa comen peor. «Uno de los principales problemas es el picoteo excesivo, lo que suele traducirse en un aumento de peso», adelanta la nutricionista Lucía Terzi. Aunque sobre el papel pueda parecer que lo tienen todo a favor para hacer menús más saludables –disponen de más tiempo para ir al supermercado, organizarse y cocinar ellos mismos–, la realidad es que muchas veces ocurre todo lo contrario. «El problema no está solo en cocinar, sino en todo lo que hay detrás: pensar el menú, organizar la compra y decidir qué toca cada día», argumenta Núria Arnau, fundadora de Bendito Tupper. De hecho, uno de cada cuatro teletrabajadores reconoce que improvisa sus comidas a diario, según los datos extraídos de una encuesta que analiza los hábitos de las personas que se conectan en remoto.

Y a esto se añade la tentación de tener la nevera siempre cerca. «Esto facilita que se recurra a la comida como una manera de romper la rutina, manejar el estrés o simplemente por aburrimiento», coinciden las especialistas. Además, la falta de unos horarios definidos tampoco ayuda. «Muchas veces las horas de trabajo, comida y descanso no quedan del todo claras y esto hace que se coma en momentos no planificados. Es habitual que las personas que teletrabajan se salten las comidas principales o las sustituyan por opciones poco saludables», reconoce Terzi. Y no solo eso. Las personas que desarrollan su actividad laboral desde casa terminan moviéndose menos y esa falta de ejercicio también tiene sus consecuencias. Según un estudio realizado por la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (Seedo), las personas que teletrabajan engordan una media de tres kilos.

14,6%

de los empleados españoles teletrabajan

la cifra más elevada de los últimos tres años y solo superada en la época del confinamiento. Por comunidades, Madrid ocupa el primer puesto (25,9%), seguida de Cataluña (16,2%) Comunitat Valenciana (14,4%), País Vasco (13,1%) y Galicia (12,4%).

Aunque es cierto que cada vez existe una mayor preocupación por comer de forma equilibrada y casera, las especialistas recuerdan que alimentarse bien exige organización: «Pensar que estar en casa lo hace más fácil es un error. La planificación semanal es la clave», añade Arnau.

Estas son algunas estrategias que puedes seguir si teletrabajas y quieres comer bien y saludable.

Planifica (todas) las comidas: establece unos horarios fijos para las comidas (incluido el picoteo de media mañana y la merienda) y procura cumplirlos a diario. «De esta forma, se evita picar por impulso o incluso por puro aburrimiento. Prepara las comidas con antelación para no tener que improvisar y apuesta por meriendas saludables como piezas de fruta, yogur natural o frutos secos», plantea la nutricionista.

La cocina, fuera del espacio de trabajo: siempre que sea posible, es recomendable organizar el espacio de trabajo lejos de la cocina para «reducir la tentación de buscar algo de comer constantemente».

No siempre es hambre: muchas veces comemos para lidiar con el estrés, el aburrimiento o la ansiedad. Antes de abrir la nevera o el armario donde guardamos los caprichos, piensa si realmente tienes apetito. «Las exigencias del teletrabajo, combinadas con otras responsabilidades en casa, pueden generar picos de estrés que muchas veces se apaciguan mediante el consumo de alimentos ricos en azúcar, grasa o sal», advierte Terzi.

«Pensar que estar en casa lo hace más fácil es un error. La planificación semanal es la clave»

Núria Arnau

Fundadora de Bendito Tupper

Las opciones saludables, al alcance de la mano: no puedes hincharte a chocolate o ultraprocesados si no los tienes. Es de perogrullo, sin embargo, caemos a diario en este tipo de tentaciones. Si quieres evitar el consumo de calorías vacías sin ningún valor nutricional, empieza por comprar alternativas más saludables y nutritivas. «Con frutas, verduras o nueces en casa será más fácil comer bien», insisten las expertas.

Bebe agua: a veces confundimos la sensación de hambre con sed. Coloca una botella de agua en tu zona de trabajo y bebe un sorbo de vez en cuando para mantenerte hidratado y «reducir la necesidad de picotear entre comidas».

Muévete: otro de los motivos por el que las personas que teletrabajan suelen subir de peso es porque su actividad física disminuye drásticamente al no tener que salir de casa. Para evitar caer en el sedentarismo, una opción es levantarse del escritorio cada hora para mover el cuerpo. «Realiza estiramientos o camina un poco. Además de mantenerte activo, también puede ayudarte a distraer las ganas de picotear».

Marca unos límites horarios: el teletrabajo puede hacer que a veces terminemos trabajando más horas de las que deberíamos. «Establecer un horario de trabajo claro y respetarlo es clave para evitar que el estrés te impulse a comer como escape emocional».