En 2019 murió la última inquilina del tercer piso de la Casa Batlló. Era la viuda de uno de los nietos de los Batlló Godó, la familia que encargó a Gaudí la construcción del edificio, el más colorista del Paseo de Gràcia. Después de cuatro años de trabajo, primero de estudio e investigación y luego de meticulosa restauración, la Casa Batlló ha abierto su tercer piso, una vivienda de 400 metros cuadrados, para encuentros privados o visitas exclusivas.
“Aquí no pueden entrar 400 personas cada hora, sería imposible…”, mantiene Xavier Villanueva arquitecto y director de obras de la Casa Batlló, que el año pasado registró 1,9 millones de visitas. Desde el principio, el equipo de restauración tuvo claro que había que recuperar todos los elementos originales que pudieran del único piso que siempre y hasta 2019 tuvo la utilidad para la que fue diseñado: una vivienda. “Hemos intentado reconstruir y ahora tenemos la visión más próxima a la que tuvieron sus inquilinos en 1906”, añade Villanueva.
El dormitorio concebido por el equipo de interioristasNacho Vera Galbarro/ Shooting
El espacio destinado a bibliotecaNacho Vera Galbarro/ Shooting
Con una inversión de cuatro millones de euros, los trabajos de restauración han servido para recuperar los estucos con los colores originales, que se habían repintado en los años veinte, los años cuarenta y los años setenta. La intervención ha servido para recuperar elementos originales concebidos por Gaudí, la carpintería, pavimentos, estucos herrajes… y cada uno de los elementos se han restaurado o reproducido.
Destaca, por ejemplo, la restauración de las tribunas, incluyendo la recuperación de sus carpinterías originales, vidrios y sistemas de ventilación. “Gaudí creo un sistema de ventilación cruzada que funcionaba sin necesidad de abrir las ventanas”, apunta Villanueva. También se han recuperado elementos, como algunas de las puertas, que Gaudí reutilizó del edificio preexistente y adaptó a su proyecto.
Algunos detalles de la vivienda del tercer pisoNacho Vera Galbarro/ Shooting
Todos los elementos originales se han tratado de recuperarNacho Vera Galbarro/ Shooting
Otras joyas: los pomos, tiradores y mecanismos de apertura de las ventanas, algunos con diseño ergonómico, “se adaptan a la mano y los hay diseñados para accionar con la derecha y otros con la izquierda”, explica. Al recuperar los estucos originales, han salido a la luz los tonos más rosados alrededor del patio interior o los ocres en las estancias más próximas al paseo de Gràcia.
Gaudí diseño el mobiliario para la planta noble, pero no para los cuatro pisos superiores, donde se hicieron dos viviendas por piso para alquilar. En el tercer piso, sin embargo, se quedó a vivir uno de los hijos de los Batlló Godó y las dos viviendas se unieron. “Se ha recuperado y restaurado todo lo que quedaba original, pero aquí no había muebles de Gaudí y lo queríamos era ofrecer una experiencia de cómo se vivía”, explica Villanueva. Así que el equipo de Otto Studio, a cargo de la arquitecta y diseñadora italiana Paola Navone se ha encargado del proyecto de interiorismo. En total, se ha intervenido en diez estancias, “con una aproximación de intentar transmitir cómo sería habitar hoy esta vivienda”, apunta Villanueva.
Cada estancia, salones, la biblioteca, el dormitorio… tiene su identidad propia a partir de la combinación de muebles y elementos decorativos de época customizados, diseños de inspiración clásica y obras exclusivas creadas por artesanos con sillas, bancos y colgadores de Gaudí.
La visita al tercer piso, puede contratarse, en formato reducido, a través de la web; el espacio se ha concebido también para poder acoger reuniones, presentaciones o celebraciones de pequeño formato.
