Esta temporada ha nacido una competición en el baloncesto español que promete futuro, establecer un modelo, servir a una nueva generación. Se llama Liga U, para los no tan versados, y es una ventana al optimismo.
Una alianza entre ACB, FEB y el Consejo Superior de Deportes para jugadores sub-22. Las tres fuerzas principales del baloncesto en España, y con la intención expresa del Gobierno de participar y velar por los intereses a largo plazo de este deporte en el país, se han unido para presentar una vía más, esperan que la principal, para asegurar que hay relevo. Porque en la etapa de transición que atraviesa la Selección Española, dejando atrás dos décadas del más absoluto éxito, conviene contar con planes sustentados en bases sólidas.
Apuesta fuerte y en la que no conviene reparar sólo en lo inmediato, el año inaugural, porque esto irá a más. Desde las entidades impulsoras se explica a este periódico que hay un factor fundamental por el que creen que será así. En junio del año anterior es cuando llegó el acuerdo entre estamentos, demasiado tarde para cocinar a fuego lento la Liga desde un inicio. La planificación es crucial de la misma manera que lo es en las plantillas profesionales, por lo que esa luz verde tardía ha casi obligado a los equipos a tirar de muchos júnior para la edición de salida. La edad máxima se ha apurado sólo en algunos casos. Prevén que se armonizará de cara al siguiente curso.
En la primera campaña, la 2025/26, 15 de los 18 clubes que integran la Liga Endesa se apuntaron (Baskonia, Andorra, Breogán, echados en falta). Alguno expresa con la boca pequeña que o bien se equivocaron al rechazar o simplemente querrán unirse a la próxima. ¿Cuál es uno de los objetos principales? Ser una liga ecuánime para las canteras. Durante estas décadas los más jóvenes se han tenido que curtir en el absoluto barro de las competiciones nacionales, la mítica EBA o escalones que ahora se conocen como Segunda FEB y Tercera FEB. Los desajustes de edad, porque ahí pugnaban en cancha con treintañeros curados de espanto, hacían que en según qué casos no se pudiera tener una formación acorde ni sacar las conclusiones adecuadas.
Hablamos de una conversación que se puede extrapolar a tantos deportes. Sin ir más lejos, el fútbol sufre de una dolencia parecida. Aquí se propone homogeneizar una liga anual con una horquilla de edad que sólo varíe en pocos años, de los adolescentes a los que no dejan muy atrás la mayoría de edad. Enfrentándose entre ellos, con un entorno que facilite la compaginación de estudios y deporte, en un torneo con varios giros de guion en su formato y donde los clubes de la Liga Endesa se vean implicados, a ellos también les va el futuro en ello, el baloncesto puede jugar sobre seguro. Es el camino emprendido hace once meses y en el que se continuará.
Explicaciones desde los estamentos.
¿Es esto una reacción a la explosión de la NCAA, la liga universitaria estadounidense? No. Así lo aseguran Liga y Federación. Es un proyecto que no se ha pensado de forma exprés, tiene recorrido pretérito, y que es complementario a otros donde la recompensa económica sea desorbitada. “La salida de jugadores a la NCAA es un problema de todo el baloncesto europeo, que necesita una solución que compense el esfuerzo que hacen los clubes durante la etapa de formación. La Liga U es un paso importante porque crea, por fin, un marco competitivo y una estructura para una franja de edad que históricamente había quedado desprotegida entre el júnior y el profesional. En ese sentido, ayuda a que determinados jugadores puedan tener una proyección más natural dentro del entorno de la ACB”, explican a AS desde la dirección deportiva del baloncesto formativo del Barça. Que no es cualquier club. Los catalanes perderán a Boumtje-Boumtje y Sayon Keita, como les ocurrió con Villar o Jakucionis en las últimas campañas, por culpa del sueño americano; son de los principales afectados por esta realidad internacional. “Debemos evitar una reflexión simplista: pensar que el problema era únicamente de estructura y que, por tanto, una vez creada esta competición los jugadores dejarán de marcharse. La realidad es que, aunque el nuevo marco era necesario y positivo, hoy existe una diferencia económica tan grande entre la NCAA y el baloncesto europeo que hace muy difícil competir por la retención del talento. Por eso, la Liga U puede mejorar el desarrollo y la transición de los jóvenes, pero probablemente no será suficiente por sí sola para frenar la fuga de jugadores mientras siga existiendo una distancia económica tan grande”, añaden en La Masia.
Explicaciones desde los estamentos.
Acortar el paso de aprendiz a profesional es una de las misiones que se han encargado a esta Liga. Según explican algunos protagonistas, se ha conseguido en tiempo récord. Es uno de los argumentos positivos que destacan las entidades que han colaborado para hacerla posible.
¿Cómo funciona? Dos fases de grupos, con ascensos y descensos según las posiciones que ocupen en los mismos, desembocan en una repesca final y una Final Six con los mejores conjuntos de la temporada. La de 2026 será la primera. Burgos, con el Polideportivo El Plantío como sede, acogerá la culminación del año deportivo entre el 15 y el 17 de mayo.
Tras ello se podrá hacer un balance completo de los puntos fuertes de la Liga y dónde se debe incidir en mejorarla. Como referenciábamos al principio, se esperan jugadores más expertos y que rocen el límite de edad para las temporadas venideras. Será un progreso continuado.
Una liga de filiales es muy positiva, un reto fantástico.
Directiva del Barça
El equilibrio se perseguía. Y se va logrando. Los marcadores empezaron disparados y las distancias se han ido acortando conforme han ido pasando las semanas, con sustos para Madrid y Barça aunque hayan sido los dos clubes más destacados. “El salto que hay que hacer para llegar a la Liga Endesa es muy grande. Y por eso consideramos desde el primer momento que una liga de filiales es muy positiva, un reto fantástico. La apuesta que han hecho las instituciones es muy importante y es de agradecer”, trasladan en Barcelona, con una mirada de respeto hacia la progresión. “Obviamente, como club, competimos para ser los primeros campeones de la Liga U, pero no es nuestra prioridad. El objetivo principal es que todos nuestros jugadores que empiezan los entrenamientos en agosto tengan una evolución positiva y lleguen al mes de junio habiendo mejorado”. Los clubes está de acuerdo: se necesitaba un certamen de estas características.

A lo largo de la temporada ha habido un trasvase entre los que jugaban en la Liga U y aparecían también en el equipo principal. 46, en total. 10 de ellos sólo fueron convocados para un partido de Liga Endesa, 36 disputaron algún minuto. Se han vivido un total de 26 debuts en la competición principal. Lucas Maniema, suizo del Gran Canaria, es el que más ha compaginado una con otra. La armonización entre los que son profesionales y los que aspiran a ello va por el sendero adecuado.
Viendo estadísticas el mejor de la Liga U es Pau Torrens, de Amara Lleida, tanto en puntos (22,2) como en valoración (23,9). Otros destacados: Joaquín Taboada, del Burgos; Dylan Bordón, del Canarias; Lee Aaliya, del Murcia; y un Wilmer Mejía al que el Unicaja de Málaga fichó una vez empezada la fase de grupos. En clave española es obvio que el que más miradas ha atraído es Izan Almansa, por haber debutado oficialmente con la Selección, una gran apuesta del Real Madrid.
La experiencia desde dentro
Uno de los nacionales destacados en la Liga U es Gerard Fernàndez, de Baxi Manresa, de los que más ha intercalado el trabajo en el equipo de desarrollo con el principal (más de una decena de veces apareció en Liga Endesa; incluso ha debutado en la EuroCup). Testimonio valioso para ver cómo afecta la creación de la Liga a los actores que de ella se benefician.
“Ha sido una temporada muy exigente pero también muy enriquecedora, una experiencia enorme. Cada categoría tiene un ritmo y unas exigencias distintas y eso me ha obligado a adaptarme constantemente. En la cantera he podido tener más minutos y responsabilidad, mientras que en el primer equipo he tenido que aprovechar al máximo cada oportunidad. Creo que esa combinación me ha ayudado mucho a crecer, tanto en lo deportivo como en lo mental”, expresa a AS. “Creo que es una muy buena iniciativa. Muchos jugadores, cuando terminan la etapa júnior con 18 años, no tienen un espacio claro donde seguir desarrollándose a buen nivel. Pasar directamente a categorías sénior puede ser muy duro, sobre todo por la experiencia y el físico de muchos jugadores veteranos. La Liga U permite seguir compitiendo a un nivel alto, con minutos de calidad y sin perder el proceso de formación. Para nosotros es una oportunidad clave para seguir creciendo”, añade.
Y lo importante que es tener una estructura sólida y que tenga la debida experiencia en categorías de formación. El técnico del Manresa en ACB es Diego Ocampo, de los preparadores con más conocimiento en ese rango del baloncesto, y el de la U es Nacho Juan, de los entrenadores jóvenes con más proyección en España (acompañó a Laso en Bayern y Baskonia).
“Para mí eso está siendo clave. Diego es una persona muy exigente, pero eso es precisamente lo que necesitamos los jóvenes. Te obliga a dar el 100% cada día y a no relajarte en ningún momento. Entrenar con jugadores de máximo nivel y tener a un entrenador que entiende perfectamente el proceso formativo hace que mejores muy rápido. Gran parte de mi evolución esta temporada se la debo a él, a Diego, porque me empuja a mejorar constantemente”, indica a AS. “Este tipo de estructuras ayudan a que el talento no se pierda por falta de oportunidades y que llegue mejor preparado a categorías superiores, como la Selección”, agrega.
Y una demostración más de que esto no es América contra el mundo, también son conscientes los jugadores. “Es importante seguir fortaleciendo las estructuras aquí, como la Liga U, para que los jóvenes también vean una opción clara de crecimiento en España. Cuanto más sólido sea el sistema, más fácil será que el talento se quede y siga creciendo dentro del baloncesto español”, finaliza Fernàndez.
La visión de un entrenador conocedor
AS también se pudo en contacto con un entrenador de la Liga Endesa para conocer su parecer. Jaume Ponsarnau, en mitad de una meritoria temporada con Surne Bilbao Basket (9º en ACB con 16-14), departió con este medio. No es cualquier figura: el pasado verano se hizo cargo de la llamada España B, el paso previo que ha establecido la FEB para jugadores que aspiren a la absoluta.
Ahora los clubes podemos marcar un perfil de crecimiento con los jugadores que tenemos.
Jaume Ponsarnau
Ve bien esta creación: “Al darle un contexto de seriedad, porque la competición lo es, esto hace que sea más profesional. Aunque los jugadores no lo sean, construir una mentalidad profesional es más fácil”. Contrasta con visto antes en los clubes de la Liga Endesa, una salto para los jóvenes que a veces daba vértigo: “Se ha notado y en positivo. Tienes la posibilidad de manejar más jugadores, porque hay más que están comprometidos en participar en la dinámica de la competición. Y, encima, es mucho más apropiada para la maduración de los jugadores. En nuestro caso, estos chicos antes jugaban en EBA. Y se nota el cambio: ritmo de juego, capacidad física, etc. Aquí los equipos son menos especulativos y la construcción táctica se basa en conceptos más de asociación de menos jugadores. Hacia donde va el baloncesto, vaya, a todos los niveles”.
De calidad y con impacto: “Ha sido una competición notoria, en YouTube y en páginas web. Y es divertido ver partidos: hay ritmo, espontaneidad y talento”. Ponsarnau explica también la importancia de llevar una cadencia sostenida y a largo plazo con los chicos a los que forman en sus canteras: “A los clubes nos ha dado una herramienta más lógica en el crecimiento de los jugadores para identificar este momento de edad de los jugadores donde un equipo acostumbrábamos a perder el control (tener equipos en EBA y equilibrar la capacidad competitiva con veteranos). Ahora podemos marcar un perfil de crecimiento, aunque todavía lo estamos descubriendo”.
Desde el Barça hacían una reflexión interesante: «El hecho de que ahora muchos partidos de jugadores en edad universitaria sean retransmitidos semanalmente puede tener un efecto positivo para la visibilidad de la competición y de los propios jugadores, pero también puede convertirse en un escaparate todavía mayor para los programas de la NCAA. Éste es un efecto que todavía está por definirse y que seguramente entenderemos mejor con el paso del tiempo». La exposición, que es lo que uno siempre quiere a la hora de vender el producto, es otro ingrediente de la receta. Y la Liga U la ha trabajado con tesón. En redes sociales la estrategia ha llamado la atención con el llamado ‘baloncesto en minúsculas’. Y para las grandes ventanas se ha contado con TeleDeporte, el canal deportivo de RTVE, y la colaboración de los dos periódicos de mayor tirada en sus respectivas webs (La Final Six, además, se abrirá a los canales de televisión autonómicos para aumentar el apoyo a los equipos que participarán).
Ponsarnau sabe lo que es la fuga a EE.UU. porque la ha vivido con hombres como De Ridder o Rubén Domínguez. ¿Qué cambios aplicaría para que el baloncesto de formación en España siga fuerte gracias a competiciones como la sub-22? “La capacidad para combinar las dos cosas sigue siendo difícil. Los jugadores de esta edad no pueden saltarse las clases, tienen exámenes, y la disponibilidad para la exigencia profesional no es cien por cien. Por ese lado sigue costando. Ahora falta que puedan llegar a convenios con universidades para que entrenar y jugar sea más compatible con estudiar una carrera. Ése debe ser el siguiente paso para buscar el equilibrio”. A este respecto señalan desde la organización que “se verán novedades en los próximos meses”. Que todo sea para bien, el de clubes y Selección, con el maná de la Liga U.
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