El partido que tenía olor a despedida, con esa mezcla de decepción por lo que se acaba con agradecimiento por todo lo dado, ha dado un vuelco brusco en las últimas horas. Ya no se trata de brindar por el final, porque este no es seguro. Ahora hay que implorar por un trago más. Porque del Bernabéu salió una derrota más para el currículum del Oviedo de este año, nada para recordar, pero también un hilo de esperanza. El que dispensó Santi Cazorla con sus frases tras el choque. Quiere, por este orden, disfrutar de los últimos dos partidos, desconectar en verano, ver el proyecto y decidir. Y ahora le toca al Tartiere.
Así que toca cambio de planes. El Fondo Norte había elaborado tras un intenso trabajo un tifo en honor a Cazorla que se expondría antes del choque ante el Alavés. Ante la nueva situación, la estrategia ha cambiado y en principio no se expondrá. Eso sí, no quedará en el olvido. Se guardará hasta que la retirada de Cazorla sea un hecho consumado. Todos esperan que no sea en la primera jornada de la temporada que viene; el deseo es que haya una temporada más.
Así que el Oviedo recibe el domingo al Alavés en el municipal ovetense en lo que se suponía un triste colofón a un campeonato que no ha salido como todos deseaban y al que al menos le quedaba rendirse al héroe. Pero ahora la perspectiva es diferente.
Los aficionados se preparan para dar continuidad a lo visto ya tras el último empate en casa, ante el Getafe. Entonces, cuando los futbolistas se fueron hacia el Fondo Norte, con el sabor de un descenso que ya solo quedaba certificar de forma matemática, emergió de la grada un grito casi unánime: «¡Santi, quédate!». Al internacional se le vio afectado, conteniendo las lágrimas sobre el césped. Todos pensaban que estaba asumiendo que era uno de sus últimos recuerdos como futbolista, allí en el fondo del campo donde él había decidido poner punto y final a su increíble historia. Pero ahora puede ser que no sea así.
El factor Tartiere apunta a ser decisivo -aunque no sea el único sobre la mesa- ahora en la decisión de Cazorla. Aunque ahí no hay dudas: el oviedismo siempre se ha entregado a su ídolo y le ha reconocido el esfuerzo de volver a Oviedo y su forma de ayudar.
Un invitado en peligro
Todo el ambiente que se prepara para el choque no altera los planes de un rival, el Alavés, que se juega la vida. Necesita el equipo de Sánchez Flores ganar, porque de hacerlo daría un paso de gigante hacia su salvación. La victoria ante el Barça le ha dado aire, pero una permanencia tan cara exige más. Los vitorianos son 16º con 40 puntos, dos puestos pero solo un punto por encima del descenso. Les queda visitar al Oviedo y cerrarán la competición ante un Rayo ya salvado y pendiente de la final de la Conference. A priori, el calendario parece haberles facilitado el tramo final, pero en este desenlace loco de Liga, en el que todos los de abajo están sorprendiendo, nadie puede dar nada por sentado.
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