Al otro lado del teléfono, el técnico Pol Toledo habla de una tenista dolida, obligada a rehacerse una y otra vez; por una razón u otra, peleando constantemente contra los elementos, si no la desdicha o el rumbo que se tuerce. En realidad, nunca lo tuvo fácil Paula Badosa, a la que una lesión de espalda puso hace tres años entre la espalda y la pared: una carrera en entredicho. Pero no era el primer órdago, tampoco el último. Conoce la española de sobra la ruta de retorno, pero cuesta que cicatricen todas las heridas, recuperar ese ánimo mellado al que “desde allí arriba”, decía ella, alguien pone a prueba una y otra vez. Volver, el sino de una jugadora que trata de recomponer el puzle y enderezar la nave desde su aterrizaje en la élite. Por ella no será, está claro: “Rendirse no es una opción”.
Toledo, amigo desde la infancia y escudero fiel, la acompaña precisamente desde que esa vértebra crujiera fruto del estrés. Sucedió en Roma, 2023. “Y después de todos esos meses y de toda la remontada, se volvió a lesionar”, recuerda el preparador. Se refiere a las complejidades de 2025, cuando después de haber protagonizado una magnifica ascensión —casi 130 puestos—, de haber firmado su mejor registro en un grande —semifinalista en Australia— y de haber vuelto a escalar hasta el top-10 —llegó a ser la novena del mundo, y en 2022 la número dos—, Badosa volvió a caer en las garras de la adversidad. “Y lógicamente, todo eso se arrastra. Después de Melbourne se lesionó en marzo, luego en Wimbledon y más tarde en China. Así que ha tenido que empezar prácticamente de cero”.
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La catalana, de 28 años, reapareció en enero con la necesidad de recuperar el amplio terreno perdido —únicamente tres partidos disputados entre julio y la apertura del nuevo curso— y con un par de piedras todavía dentro de la mochila. “El año pasado fue duro para ella, tanto en lo personal como en lo físico. Le costó asimilarlo, como le hubiera costado a cualquier, claro”, recalca el técnico. “Han sido varias cosas las que la han lastrado. Volver a empezar siempre es difícil, y a eso se añadió lo extradeportivo”, agrega. La tenista acusó una ruptura sentimental —con el griego Stefanos Tsitsipas— y el bajón anímico coincidió con ese carácter impetuoso de “querer ganar otra vez rápido”. “Porque Paula es Paula…”. El guion, sin embargo, demanda “tiempo” para “encajar de nuevo todas las piezas” y de ahí el parón de las últimas fechas.
Badosa recibe instrucciones de su técnico, Pol Toledo, durante la última edición de Roland Garros.Adam Pretty (Getty Images)
Su última aparición fue en la Caja Mágica de Madrid, el 21 de abril. “Y ahí [derrota en la primera ronda], ella fue la primera que lo vio. Lo primero es que esté bien consigo misma. Paula es muy emocional y lo necesita encontrar el equilibrio, sentirse a gusto. Lo que se ve por la tele es el partido, pero hoy día eso es lo último. Lo primero es que ella se sienta bien como persona, que se sienta otra vez con fuerzas suficientes para que cuando llegue la competición, esté al cien por cien y pueda rendir al máximo”, prosigue Toledo, de 31 años; “se trata de ser honestos y de parar para encontrarse otra vez bien; a lo mejor es solo un mes, tres o cinco… Nunca se sabe. Lo importante es que recupere esa fuerza tan característica en ella y que vuelva con la garantía de que está bien. A partir de ahí irán saliendo el resto de las cosas”.
Echarlo en falta
Hoy día, Badosa ocupa el puesto 102 y, por tanto, no ha conseguido el acceso al cuadro principal de Roland Garros. No disputará la fase previa, aunque las bajas podrían concederle un billete directo para el major francés. Sin embargo, esa no es su prioridad. “Por mucho que siga compitiendo, si no está bien no sirve de mucho que siga jugando. Primero ella, luego el tenis”, previene; “el tema es que Paula es como es, y después de dos semanas ya quería volver; eso es bueno, pero creo que necesita echar de menos el tenis más tiempo, no es cuestión de solo dos semanas. Necesita recargar las pilas, por mucho que en los otros aspectos [hemos trabajado muchísimo el físico, con dos meses de pretemporada] esté perfectamente preparada. Así que al final la convencí, porque creo que necesita más de tiempo. Necesitaba alejarse de la competición y sanarse”.
Badosa, en Dubái.ALI HAIDER (EFE)
Hasta hace no mucho, Toledo veía a la tenista “sin ánimo, con menos chispa de la que ella tiene habitualmente”, pero el inicio de la gira de tierra batida le devolvió el impulso. “Ahora está bien, con ganas. Cada vez es más Paula”. En cualquier caso, aunque las circunstancias pudieran clasificarla para Roland Garros (a partir del día 24), el entrenador considera que “seguir descansando y respirando” un poco más puede ser beneficioso. “Si fuéramos allí, sería porque realmente está al cien por cien; de lo contrario, no pasaría nada”, precisa. “No se trata de forzar la cosa. Ahora toca entenderla, apoyarla y estar ahí para que cuando se sienta otra vez en condiciones, pueda reencontrar ese camino que había cogido en su día”, continúa el técnico, con un perfil que transmite paz y que empasta el grupo que acompaña a la tenista. Pieza clave para ella en esta circunstancia comprometida.
Él, sin embargo, no tiene duda alguna. ¿Objetivo prioritario? “Nada de rankings”. Tan solo naturalidad. “Sencillamente, recuperar a la Paula que veíamos antes de la lesión, pero no hablo desde el punto de vista deportivo, sino a nivel personal, de alegría, de felicidad; de que vea el tenis otra vez con esa alegría que lo ha visto siempre”. “Estoy muy tranquilo porque sé que Paula va a volver: ama este deporte, es muy fuerte y tiene mucho carácter. Se sobrepone a todo lo que tiene por delante; lo hizo y lo hará. No tengo el más mínimo miedo en ese sentido. Ha pasado por muchas situaciones complicadas, simplemente necesita espacio y tiempo. Sacar esa garra tan suya…”.
DARDOS Y LA ARISTA SENTIMENTAL
A. C.
El gerundense relaciona las lesiones de su jugadora con el estado emocional. “Ella necesita estabilidad, pero cuando en tu entorno cuesta, corres un riesgo mayor de sufrir subidas y bajadas. Eso le pasó factura también desde el punto de vista físico”, desliza.
Badosa ha sufrido del psoas (cadera) y la espalda, sobre todo. A finales de marzo, la tenista se explayó en un escrito: “No seré recordada por los títulos, pero sí por ser capaz de volver”. Y el verbalizarlo, piensa Toledo, “le ayuda porque la gente entiende mejor por dónde ha pasado”.
La arista sentimental también ha sido determinante. Badosa y Tsitsipas rompieron tras dos años juntos, y desde el entorno del griego (27 años) han transmitido algunos mensajes en los que se insinúa que la influencia de la española le perjudicaba.
El propio Tsitsipas dejó caer que prefiere una pareja “que no juegue al tenis”, y su madre afirmó recientemente que Badosa suponía “una carga” por la “constante” exposición mediática. “Aquello era demasiado intenso y terminó destruyéndolos”.
En ese sentido, Toledo cree que “ellos hablan demasiado de Paula”, y que al final “a Stefanos le ha costado aceptar que la mujer brillara más que el hombre en la relación”. “Ha tenido que aguantar según qué cosas…”, zanja. Tsitsipas es hoy día el 75º del mundo y este año ha caído en seis primeras rondas.