En estas casas modulares de madera viven tres generaciones de la misma familia

En el centro del terreno se alza un árbol: un viejo roble, el único ejemplar que se deshoja en invierno entre decenas de árboles de hoja perenne. A su alrededor se agrupan dos casas de madera: una revestida con una fachada carbonizada de un negro intenso; la otra, construida en madera clara sin tratar. Están muy próximas entre sí, pero ninguna ventana mira hacia la otra.

En la vivienda más pequeña vive Mary Ann Schicketanz, arquitecta y fundadora de Studio Schicketanz. En la casa grande viven su hijo, su nuera y sus dos nietos. La propiedad cuenta con casi dos hectáreas de terreno, un prado compartido y dos accesos independientes. Nacida en Austria y afincada desde hace más de 30 años en Estados Unidos, Schicketanz diseñó este proyecto en Carmel (California) pensando en su familia.

Dos casas de madera se alzan en un claro de robles

Las casas se encuentran en un claro al borde de Los Padres National Forest, en Carmel (California). Ambas están dispuestas alrededor de un viejo roble, el único de hoja caduca de la propiedad.

©Joe FletcherEn plena naturaleza

La propiedad se encuentra en el límite del Los Padres National Forest, en los terrenos de un antiguo rancho que hoy gestiona Santa Lucia Conservancy. La mitad del área está protegida como reserva natural, con vegetación autóctona, corredores para la fauna salvaje y estrictas normas destinadas a reducir la contaminación lumínica para favorecer la contemplación astronómica por las noches. Aquí, o se construye de forma respetuosa o no se construye.

Las dos viviendas tienen distribuciones muy distintas. La casa principal alberga tres dormitorios, un estudio y un garaje integrado con capacidad para tres coches. Hay una segunda casa independiente de menor tamaño construida en la misma parcela, que incluye un dormitorio, un baño con bañera exenta y una zona de trabajo separada. Ambas solo se conectan a través del camino de acceso compartido y el prado que las separa.

Casas de madera en blanco y negro en un prado salvaje

Ambas casas se integran totalmente en el entorno natural, repleto de flores silvestres.

©Joe Fletcher