15/05/2026

Actualizado 16/05/2026 – 09:36h.

Los precios de la hostelería siempre están sujetos a la opinión de sus clientes, que sin embargo se cuentan por millones. Bares, restaurantes o cafeterías están llenos a cualquier hora, especialmente en el centro de las ciudades, así que con tantas personas recibiendo sus facturas siempre hay comentarios. Estos días es noticia el ticket emitido por una cafetería de un barrio de San Sebastián que especifica el precio cobrado por añadir canela, 10 céntimos.

«Me parece que ya cobran suficiente por los cafés como para hacer cobros extra como este», es una de las reflexiones de los afectados clientes. Un cargo sumado al precio del café latte que a algunos extraña más que a otros y que se suma a la costumbre cada vez menos inusual de cobrar por un recipiente para llevar el café o por sobres extra de azúcar.

En cafeterías «de especialidad», cuya presencia va creciendo también en la capital donostiarra, es más habitual ver este tipo de cargo. Eso sí, siempre son legales mientras aparezca su desglose en el menú o en la carta de precios que debe estar a la vista de los clientes.

El precio del café, que como todo, sube sin parar año a año, ya es suficiente tema de conversación, pero de vez en cuando se viralizan facturas como esta o incluso más sorpresivas en las que se cobran extras por la galleta de acompañamiento o por los hielos. Una de ellas se popularizó hace dos años por cobrar 15 céntimos por el concepto «tiempo». Por ley, todos los establecimientos deben ofrecerla de grifo de forma gratuita pero hay cafeterías de lujo que cobran por añadir agua mineral a la mesa.

También se extiende el consumo de diferentes tipos de leche o bebidas vegetales, como la de almendra, soja o coco, que suelen tener también un sobrecoste de unos céntimos más. La clientela asume la subida imparable de los precios pero no tanto cuando se desglosan.