Roma (Italia). l 17 de mayo de 2026, en la Solemnidad de la Ascensión del Señor, se celebra la 60ª Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales. El tema elegido por el Papa León XIV para su primer Mensaje, publicado el 24 de enero de 2026, Fiesta de San Francisco de Sales, es:
Preservar voces y rostros humanos
A continuación, la lectura en clave salesiana de sor Ausilia De Siena, Consejera General para la Comunicación del Instituto de las Hijas de María Auxiliadora:
El Mensaje del Papa León XIV para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales 2026 resuena de manera particularmente profunda en quienes viven el Carisma salesiano porque, caminando sobre las huellas de Don Bosco y de Madre Mazzarello, son conscientes de que custodiar la voz y el rostro de cada persona no es simplemente una invitación ética o comunicativa: es una opción educativa y espiritual.
Don Bosco construyó su sistema educativo a partir del encuentro personal. No educaba a una colectividad anónima, sino a jóvenes con un nombre, una historia, un sueño, una fragilidad. Sabía leer en los rostros las necesidades ocultas y escuchar, incluso en los silencios, las preguntas más profundas de los jóvenes. Su conocida “asistencia” era una presencia que comunicaba cercanía, confianza y afecto (amorevolezza). Preservar un rostro para un salesiano significa precisamente esto: reconocer en el otro a una persona única, con sus potencialidades y sus límites, y ayudarla a descubrir el sueño de Dios en su vida.
Madre Mazzarello sabía crear relaciones sencillas y familiares, nacidas de una escucha auténtica y de una presencia concreta, capaz de hacer sentir a cada persona reconocida en su propia unicidad y acogida. Sus palabras, esenciales pero densas de vida, eran expresión de un corazón capaz de atención y de cuidado. Hoy, en un mundo donde prevalece una comunicación rápida, superficial o impersonal, su ejemplo nos recuerda que la calidad de la relación no depende de la cantidad de mensajes, sino de la capacidad de hacer sentir al otro acogido, escuchado y reconocido en su dignidad.
El tema propuesto por el Papa interpela profundamente nuestra misión educativa en el contexto digital. Los jóvenes habitan nuevos espacios comunicativos en los que se entrelazan oportunidades extraordinarias y riesgos concretos, como la pérdida de la identidad personal, la construcción de una imagen artificial de sí mismos o la soledad oculta tras una conexión compulsiva. Preservar voces y rostros humanos significa, entonces, ayudar a los jóvenes a no perder su autenticidad, a descubrir el valor de su propia unicidad y a construir relaciones auténticas.
Quien encarna la espiritualidad salesiana siente dentro de sí la exigencia de ser una presencia que escucha, acompaña y genera confianza también en los nuevos patios digitales. El patio de Don Bosco y de Madre Mazzarello hoy se ha extendido a las redes sociales, a las plataformas digitales y a nuevos espacios de comunicación. El criterio carismático, sin embargo, no cambia: cada joven debe sentirse reconocido, amado y valorado.
Preservar una voz significa dar espacio de expresión a quien no es escuchado. Preservar un rostro significa defender la dignidad de quien corre el riesgo de volverse invisible. Este es el estilo salesiano que “educa evangelizando y evangeliza educando”: comunicar no solo con palabras, sino con una presencia que transmite al otro: “Tú eres importante, Dios te ama, tu vida tiene un valor”.
El mensaje del Papa, por lo tanto, nos invita a redescubrir una comunicación que sea encuentro, responsabilidad y cuidado, a través de relaciones que hacen crecer la vida. Con este espíritu se abrió el Congreso Internacional que, el pasado mes de marzo en Roma, reunió a Coordinadoras y Coordinadores inspectoriales de Comunicación de todo el mundo. Compartimos la oración introductoria, la cual puede convertirse en una valiosa oportunidad para profundizar en una reflexión que no solo concierne a los comunicadores, sino a cada uno de nosotros, porque todos somos comunicadores.
