El ascenso del Monbus Obradoiro a la Liga Endesa no solo devuelve al club al escaparate de la élite. También le coloca ante una decisión estratégica que va más allá del primer equipo: entrar o no en la Liga U22, la nueva competición de formación impulsada por ACB y FEB con apoyo del Consejo Superior de Deportes. El club tiene ahora sobre la mesa una oportunidad de oro para reforzar su cantera, pero también una pregunta incómoda: ¿Puede afrontarla?
El Obradoiro logró el ascenso directo como campeón de la Primera FEB, lo que le devuelve a la élite y, con ello, le habilita para estudiar su participación en una competición que está reservada a clubes ACB que quieran inscribirse. La primera edición reunió a 15 equipos sub-22 de clubes de la Liga Endesa, con partidos preferentemente en viernes por la tarde y sábado por la mañana para facilitar la compatibilidad académica y deportiva.
El plazo es el primer gran condicionante. Las bases vigentes de la Liga FEB-ACB U22 establecen que la inscripción del club debe realizarse antes del último día hábil de julio de cada año. Si la normativa se mantiene para el curso 2026/27, el Obradoiro tendría que tener tomada la decisión antes del 31 de julio. Después quedaría la tramitación de licencias, con una plantilla de entre 12 y 20 jugadores y un mínimo de seis seleccionables españoles en acta, cupo que subirá a siete a partir de la temporada 2027/28. No se trata solo de juntar jugadores. La competición exige una estructura propia: primer entrenador, ayudante, delegado, fisioterapeuta y médico en los partidos como local, además de la gestión federativa de licencias.
En lo deportivo, un Obradoiro debutante entraría, salvo cambios en el sistema, por la puerta del Grupo B. El documento del sistema de competición ya prevé que los equipos inscritos que no participaron en la Liga U 25/26 queden encuadrados en ese segundo grupo. La competición garantiza un mínimo de 24 partidos y puede llegar hasta 33 si se alcanzan eliminatorias y Final a 6.
La gran barrera podría ser económica. El CSD comprometió 15 millones de euros en tres temporadas —cinco millones por curso— para poner en marcha la Liga U, con becas y orientación académica para los jugadores. Pero hay dudas sobre si el reparto final de ayudas equivale o no a cubrir el proyecto de cada club. Aunque no existe una cifra oficial sobre lo que supondría para el Obradoiro inscribirse en la Liga U22, las referencias del sector apuntan a diferentes lados.
El principal foco estaría en los desplazamientos nacionales. El Río Breogán renunció a la primera edición al considerar que una ayuda próxima a los 200.000 euros no alcanzaría ni para cubrir los viajes. Pese a ello, parece que desde otras entidades que ya han participado en el presente curso, con ese respaldo y el de otros posibles patrocinadores lo sacaron hacia adelante sin demasiados problemas ni exigencias.
La oportunidad, sin embargo, es evidente. La Liga U22 nace para cerrar el salto entre el baloncesto júnior, las categorías FEB y la ACB, justo el espacio donde muchos proyectos pierden talento. Para un club como el Obradoiro, que siempre ha hecho bandera de la formación y de su vínculo con Santiago, sería una plataforma para retener jóvenes, atraer promesas y conectar la cantera con el primer equipo.
La decisión, por tanto,y será uno de los debates que sostengan desde la dirección en las próximas semanas. Eso sí, la entrada del Obradoiro en la Liga U22 necesitaría apoyos institucionales y privados: Xunta, Concello, Deputación, USC, patrocinadores y tejido empresarial. Quizás hasta un patrocinio principal. Sar tiene ahora una puerta abierta al futuro. El problema es valorar si es viable o no.