Marta Ortega ha pasado una agradable tarde con amigos en el Real Club de Campo Villa de Madrid y, como presidenta del grupo al que pertenece la que es ya la firma más valiosa del mundo (por encima de Nike), ha sorprendido con un look tan aparentemente casual como calculado en proporciones, color y códigos sociales.

Marta Ortega disfruta de una tarde con amigos en el Real Club de Campo Villa de Madrid
© Europa Press

No hay un estilismo que pueda encajar mejor en el entorno ecuestre-chic madrileño que este por el que ha apostado la hija de Amancio Ortega. Combina camisa roja, gabardina beige piedra, pantalón color topo y jersey azul marino en los hombros. 

Se trata de un look que trabaja tonos fríos y cálidos al mismo tiempo, es decir, aporta sofisticación y energía a la vez. Además, el azul marino es genial para combinar con el rojo porque de alguna forma apaga el dramatismo de este y hace que el conjunto cobre un aire más deportivo. Al mismo tiempo, el marrón lavado del pantalón evita que el conjunto se vea demasiado urbano o ejecutivo. Si hubiera llevado negro, sería mucho más duro y serio.

Marta Ortega disfruta de una tarde con amigos en el Real Club de Campo Villa de Madrid
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El aire relajado del look de Marta Ortega viene dado por las proporciones de las prendas que lo conforman. Lleva un pantalón ancho y fluido, un trench oversize y una camisa suelta. Todo tiene movimiento y comodidad, pero con tejidos que mantienen presencia. Ese equilibrio entre despreocupado y caro es exactamente el lenguaje quiet luxury que asociamos a Marta Ortega.

Marta Ortega disfruta de una tarde con amigos en el Real Club de Campo Villa de Madrid
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El look de Marta Ortega es un look aristocrático- deportivo, con una sastrería parisina relajada y un aire old money ecuestre contemporáneo que encaja perfectamente en el ambiente de una tarde con niños y amigos disfrutando de las carreras de caballos. Además, hay varios detalles que elevan el estilismo y hacen que parezca mucho más sofisticado de lo que realmente es. Marta Ortega apuesta por accesorios discretos pero muy efectivos, como las gafas de sol ovaladas y el bolso grabado efecto cocodrilo: dos piezas que refuerzan ese lujo silencioso que evita logos y estridencias. Incluso la forma de colocar el jersey sobre los hombros nos recuerda a los códigos clásicos de los clubes británicos y franceses vinculados al mundo ecuestre.

Otro de los aciertos del estilismo está en que no resulta excesivamente producido. Lejos de ser un look rígido o demasiado estudiado, transmite naturalidad, comodidad y elegancia funcional, algo fundamental en este tipo de encuentros sociales al aire libre. Precisamente ahí reside gran parte de su éxito: parece un conjunto improvisado, pero cada color, cada volumen y cada textura están perfectamente equilibrados.