Inma Cerdán, conocida como Mimi, ha sido una de las concursantes de la última edición de MasterChef, el famoso concurso de cocina de TVE. … Murciana, entrenadora personal y dueña de una tienda erótica, es fiel defensora de sus dos proyectos, ya que considera que puede ayudar a las personas a «encontrar su mejor versión».

Fue el pasado lunes cuando tuvo que abandonar las cocinas del programa, en una prueba en la que se enfrentó a un reto «mucho más difícil que el resto»: una escudella catalana. Mimi no esperaba salir «tan temprano» ya que era una de las pocas personas que dedicaba su tiempo libre a estudiar y aprender sobre nuevas técnicas de cocina y las tres semanas anteriores había resultado ser «de las mejores».

A pesar de su sorpresa, Inma se siente satisfecha con su paso por el programa: «Es una experiencia muy guay y agradezco mucho que me hayan dado esta oportunidad, muy poca gente puede decirlo. Yo intenté hacer el programa como soy yo: positiva, alegre y entusiasta». Además, salió de las cocinas bailando, una de las actividades que más disfruta, ya que pensó que tenía que dejar su último «toque y esencia».

Murcia es su tierra y ella está «enamorada» de su ciudad. Es por esto que aprovechó MasterChef para abanderarla. «El acento murciano es un emblema muy básico que no iba a negar», afirma a LA VERDAD. Así lo expresó en la entrevista a su salida: «Yo no sabía cómo era la escudella. Si me hubiesen puesto un ‘platico’ de Murcia, yo te lo saco: una buena marinera, un ‘caldico’ con pelotas…».

Recuerda del programa el mejor y peor plato que ella considera que cocinó. «El mejor plato creo que fue el pescadito frito, fue uno para el que había estudiado un montón». Sin embargo, cree que su peor plato es uno del que le van a «sacar muchos memes». Se trata de un ‘coulant’ con el que hizo un juego de palabras y lo tituló ‘PEC’, haciendo alusión a la broma viral (son las siglas de Por El Culo).

En MasterChef se abordó un tema sensible para Inma: los trastornos de la conducta alimentaria. A pesar de que ha pasado tiempo, sigue siendo una cuestión difícil para ella. La jueza del programa, Marta, también sufrió un TCA. Sobre el tratamiento que el programa le dio a este tema, Inma se encuentra satisfecha: «En el fondo creo que se trató bastante bien. Menos mal que tuve a Marta, yo empaticé muchísimo con ella y tuvimos una conexión fuerte y es verdad que fue de forma muy respetuosa».

Mimi es propietaria de una tienda erótica, al igual que su padre, y es una característica que se destacaba con frecuencia en el programa. La murciana confiesa que pensaba que sus compañeros creían que la utilizaba como «medio de publicidad», aunque en el fondo ella no lo consideraba así.

«Era como mi punto, por lo que me querían ahí. Al final se dieron cuenta de que no era yo la que sacaba el tema. Muchos se disculparon». Ella reivindica y defiende que se trata de algo «natural». Con el local, el fin de Mimi es «ayudar a otras mujeres a que se sientan libres, a gusto con su cuerpo y sus relaciones sexuales».