Si en las etapas finales del siglo pasado las grandes automovilísticas europeas aterrizaron en China para seguir creciendo y acceder al mercado más grande del … mundo, ahora son los fabricantes chinos, claros dominadores de la tecnología eléctrica, los que se introducen a pasos agigantados en suelo europeo. Y el plan de Pekín para ello pasa por España, que en los últimos tiempos ha ganado enteros como la puerta de entrada de las automovilísticas chinas al mercado europeo.

Una estrategia de expansión que tiene como objetivo evitar los aranceles que impone Bruselas a los vehículos 100% eléctricos, que van desde el 17% aplicado a BYD hasta el 35,3% que se les impone a los coches de SAIC Motor, propietaria de MG. Precisamente, este grupo está muy cerca de llegar a un acuerdo para instalar una fábrica de producción en Galicia, tras el viaje que el presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, realizó a Pekín en abril con el fin de atraer inversiones a su comunidad. Otros fabricantes que se han fijado en España son Changan, que según apunta ‘Bloomberg’ pretende instalar una planta en Aragón. Estas se suman así a la que ya tiene el grupo Chery en Barcelona desde 2024, donde se alió con Ebro-EV Motors y donde produce modelos de Jaecoo y Omoda, dos marcas con un peso cada vez mayor en las matriculaciones.

Además de ello, otras marcas asiáticas, más allá de comenzar a producir desde cero, están llegando a acuerdos con otros fabricantes instalados en el país para producir en sus fábricas y aprovechar así su capacidad ociosa. Es el caso de la firma de coches de lujo Hongqi, cuyo objetivo, según ‘Reuters’, es fabricar en la planta que Stellantis tiene en Zaragoza. Una ciudad en la que, precisamente, se ubicará la gigafactoría de baterías de la china CATL y la propia Stellantis. Otro ejemplo es el del gigante chino Geely –propietaria de Volvo Cars, Lotus, Polestar, Zeekr o Lynk & Co–, que ha adquirido la nave de montaje de Body 3 de la factoría de Ford en Almussafes (Valencia) para producir sus propios vehículos. La china Leapmotor, por su parte, fabricará vehículos tanto en las plantas de Stellantis en Madrid como en la de Zaragoza.

Mientras tanto, si bien el Gobierno vasco se había fijado como una de las prioridades de la legislatura el atraer inversiones de multinacionales, todavía no lo ha logrado. El Ejecutivo autonómico llegó en 2025 a un memorándo de entendimiento con la empresa china Hithium, pero el proyecto –que contempla una inversión de 400 millones para la fabricación de baterías– finalmente ha recalado en Navarra, donde creará 1.000 puestos de trabajo.

Proyecto clave

Navarra arrebató a Euskadi el proyecto para levantar una fábrica de baterías chinas

El anuncio de esta inversión lo realizó el propio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, quien en los últimos tiempos ha realizado numerosos viajes al país asiático. «Hemos elevado la interlocución política con China al mayor nivel de los últimos cincuenta y tres años», señaló.

«Una noticia positiva»

Con todo, que nuevos fabricantes quieran producir en España es «una noticia positiva para el ecosistema de automoción y para la industria de proveedores», señalan desde Sernauto, patronal de componentes en España a este periódico. Se trata de un sector especialmente relevante en Euskadi, ya que concentra cerca del 50% de las empresas nacionales del sector.

La patronal afirma que la llegada de nuevos actores «puede traducirse en mayor actividad industrial, empleo, inversión y oportunidades de colaboración tecnológica e industrial», aunque, eso sí, hacen hincapié en la importancia de aquellos proyectos con visión a largo plazo y con capacidad de generar cadenas de suministro locales y compromiso con el desarrollo industrial del territorio: «Cuanto mayor sea la integración local de producción, compras e innovación, mayor será también el efecto tractor sobre la industria de componentes».

Efecto tractor

La llegada de fabricantes chinos a España puede ser positiva para la industria de componentes

Precisamente, y con el objetivo de reforzar la competitividad de la industria de automoción europea, la Comisión Europea anunció en marzo que los coches eléctricos fabricados en el bloque no recibirán ayudas públicas a no ser que tengan, como mínimo, un 70% de sus componentes producidos en los países miembro.

Todo ello llega en un momento en el que los fabricantes chinos ya cuentan con un peso del 8,4% sobre el total de matriculaciones en la Unión Europea, un porcentaje que cada año va a más, en parte, por el impulso del vehículo eléctrico. En esta tecnología, de hecho, las marcas chinas ya representan el 22% de las ventas.