«Si usted padece alguna afección reumática o de la piel haga uso de estas aguas y comprobará sus maravillosos resultados». Era el anuncio que aparecía en el periódico Galicia, promocionando en 1930 las propiedades de la Casa de Baños de Ourense, los Baños de Outeiro, cuya historia arranca en 1857. La madrugada de este viernes recibió un duro golpe, con el incendio que ha destrozado el interior del inmueble abandonado.
El antiguo balneario alcanzó su máximo esplendor con la adjudicación del proyecto de obra del edificio neogótico al gran arquitecto modernista Daniel Vázquez-Gulías a finales del siglo XIX. El sello de autor influyó en la fascinante historia de este lugar, tanto en el ámbito terapéutico, por las propiedades de sus aguas, como reflejó la doctora Marita Souto —fallecida recientemente—, en su libro «Ourense, terma bimilenaria», como por su función casi social, cuando ya a finales del siglo XX y principios del XXI era el lugar donde muchas personas sin bañera o agua caliente en casa podían bañarse por un módico precio. Pero aquel balneario coqueto de fachada neogótica cayó en el abandono y fue víctima de expolio de parte de sus elementos. En tiempos más recientes, la okupación del inmueble ha generado un gran malestar vecinal. Grupos de la oposición advirtieron al Concello de que era necesario intervenir. El incendio ha supuesto un golpe de gracia.
«Es horrible lo que ha pasado, pero también es la crónica de una muerte anunciada. Desde que el Concello de Ourense adquirió la propiedad no ha hecho absolutamente nada para el mantenimiento de un edificio histórico que cuenta con una ficha de protección», lamenta Lucila Vázquez-Gulías, nieta del arquitecto y presidenta del centro cultural que preserva el legado de Daniel (Beariz, 1869 -A Coruña, 1937).
Tras conocer la noticia del incendio, Lucila acudió al lugar. Lo que vio la consternó. «Me ha causado una gran tristeza», comparte. «No solo por ser la nieta del arquitecto, sino como ciudadana sensible al patrimonio cultural de esta ciudad, que se está abandonado. Me da muchísima pena que no haya sensibilidad política ni interés por preservar los bienes que deberían ser conservados, por su importante valor», expone.
Situada en el corazón de la ciudad, junto al manantial de As Burgas y la antigua prisión —también abandonada—, la antigua Casa de Baños, de titularidad municipal, se asienta sobre un manantial termal que mana a entre 40 y 45 grados, cuyo origen se remonta a la época romana. Cerró en 2012 y, tras el expolio, el deterioro y la okupación, el fuego ha dado la puntilla a este importante enclave.

Así era la Casa de Baños de Ourense. / FDV
Lucila Vázquez-Gulías: «No solo se trata de fiestas y verbenas, que son algo perecedero, sino que tenemos que hacer una reflexión sobre qué queremos como ciudad y cómo queremos mantener lo duradero, los edificios y los monumentos»
Lucila Vázquez-Gulías, abogada de profesión, avanza que «estoy valorando una posible demanda contra el Concello por responsabilidad patrimonial, porque es evidente que existe una negligencia por parte de la propiedad. Si este inmueble fuese de titularidad privada, ¿cómo actuaría el Ayuntamiento para que el particular tomase medidas?», compara.

Una de las estancias del histórico edificio, ahora destruido por el fuego. / CEDIDA
El centro cultural que preside tiene entre sus metas un gran anhelo: que todas las obras proyectadas por Daniel Vázquez-Gulías reciban una especial protección. Además, en términos globales de ciudad, la entidad trabaja por la preservación de los edificios y del patrimonio histórico de Ourense, para evitar que siglos de historia desaparezcan.
«Deberíamos reflexionar en la ciudad sobre el patrimonio cultural que tenemos. No solo se trata de fiestas y verbenas, que son una cuestión perecedera, sino que tenemos que hacer una reflexión sobre qué queremos como ciudad y cómo queremos mantener lo duradero, los edificios y los monumentos. Si no conservamos nuestro patrimonio, negamos nuestro pasado y nuestra existencia», observa Lucila.
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