El ingeniero español Vicente Roig ha presentado recientemente una innovadora hipótesis que podría arrojar luz sobre uno de los mayores misterios de la arqueología mundial: el complejo proceso de edificación de la Gran Pirámide de Egipto. A través de un exhaustivo estudio publicado en la revista especializada «NPJ Heritage Science«, Roig propone un modelo basado en rampas múltiples y aristas integradas que desafía algunas de las teorías previas más aceptadas por la egiptología tradicional. Esta propuesta, denominada como un marco computacional para evaluar el sistema constructivo, busca ofrecer una respuesta técnica y lógica al transporte de los pesados bloques de piedra en la meseta de Guiza mediante el uso de la tecnología digital contemporánea.

El origen de este hallazgo se remonta a principios del año 2020, cuando el ingeniero comenzó a cuestionar las representaciones gráficas y los modelos documentales existentes sobre la construcción de monumentos funerarios tras visionar un material divulgativo sobre la materia. Tras analizar diversas fuentes, Roig advirtió la ausencia de desarrollos específicos que contemplaran una rampa perimetral integrada directamente en el borde de la estructura, una idea que se alejaba de los túneles internos propuestos por otros arquitectos. Según ha manifestado el experto en una entrevista concedida al programa «SER Historia», el avance científico actual es el resultado de una acumulación de conocimientos donde «el trabajo de unos se va sobreponiendo con el de otros», permitiendo así validar o refutar planteamientos de investigadores precedentes.

La validación tecnológica de un enigma milenario

Ante la falta de precedentes académicos sobre este método de ascenso por el borde, el ingeniero inició un proceso de cálculo manual para determinar los ángulos precisos que permitieran desarrollar una espiral funcional. Este complejo entramado geométrico fue posteriormente trasladado a un entorno digital para su visualización en tres dimensiones, permitiendo una simulación fidedigna de la estructura. «Esa era la parte que me permitió construir la pirámide desde lo que sería un dibujo a lo que sería finalmente la rampa para ver que realmente tenía sentido», ha afirmado Roig para subrayar la viabilidad de su planteamiento arquitectónico frente a otras hipótesis menos robustas.

Aunque el modelo computacional no simula la resistencia física de los materiales ante un eventual derrumbe, sí confirma la posibilidad geométrica de un diseño que integra el camino de ascenso en la propia fisionomía de la pirámide. Al no encontrar desarrollos similares en la literatura técnica disponible, Roig decidió replicar su teoría tanto en soporte físico como digital para asegurar que los ángulos de la rampa fueran coherentes con la estructura final del monumento. Este avance no solo representa un logro para la ingeniería nacional, sino que abre nuevas vías de estudio para comprender cómo los arquitectos del faraón pudieron gestionar una obra de tal magnitud (considerada una de las siete maravillas del mundo antiguo) sin las herramientas tecnológicas de la era moderna.