El Burgos CF afrontaba la cuadragésima jornada de LaLiga HyperMotion visitando al Granada CF para disputar un duelo de vida o muerte por volver a entrar en los puestos de Play-Off.

El partido arrancó con el conjunto de Ramis dominando y buscando la portería rival, llegando el primer disparo a puerta de los blanquinegros en el minuto once. Mollejo robó un balón en tres cuartos de campo y avanzó hasta la frontal, rematando alto con su zurda, pero avisando de las intenciones de los visitantes. Sin embargo, la más clara del encuentro iba a llegar en el 36′, cuando Fer Niño puso a prueba en el mano a mano a un Astralaga que acertó a detener el intento del delantero roteño. No hubo alteraciones en el marcador en los minutos restantes y la primera parte llegó a su fin con empate a cero.

El Burgos CF salió a por el partido en la segunda parte y, en el 61′, Mollejo estuvo a punto de hacer el primer gol con un testarazo que detuvo Astralaga, pero el tanto se le resistió al extremo manchego. Inmediatamente después, Ramis decidió dar entrada a Galdames, Appin y David González en sustitución de Iñigo Córdoba, Curro y Arienza para revolucionar el partido.

Justo antes de ser sustituido en el 76′ por Mateo Mejía, Mollejo tuvo la más clara hasta el momento con un disparo prácticamente en el área pequeña que se marchó por encima del larguero tras un pase de Appin.

El tiempo se agotaba y parecía que se escapaba la victoria. Incluso el Granada CF impactó dos veces el balón contra el poste. Pero, si algo caracteriza a este equipo, a este club, es la resiliencia, la capacidad de superarse y sobrevivir en los momentos más difíciles. Ya en el 91′, una acción al espacio de Mejía obligaba a Astralaga a salir e ir al duelo contra el delantero hispano-colombiano, provocando que el balón se quedase muerto en la zona de tres cuartos. Ahí, oliendo el gol como un tiburón huele la sangre, estaba David González, que acarició el balón con su zurda para superar al arquero rival y anotar un tanto que desató la euforia entre los más de 300 blanquinegros presentes en el estadio y todos los burgaleses pegados a las pantallas de sus televisores. Una vez más, el niño prodigio burgalés marcaba un tanto para el Burgos CF, el décimo ya de esta temporada en liga, y el equipo blanquinegro se llevó tres puntos que no solo valen oro, si no que hacen soñar a todo Burgos con el ascenso a Primera División.