Elda está de fiesta. Todo lo que tenía que salir bien salió bien para que el equipo de Claudio Barragán alcance el fútbol profesional. De vuelta a Segunda División. Tenía que ganar al Atlético Madrileño y comenzó perdiendo. Tenía que caer el Sabadell en casa contra un Antequera sin aspiraciones de playoff. Pero, mientras Quintana se convertía en héroe con su doblete, un gol de Osama a muchos kilómetros de distancia daba con Elda en su gran fiesta. Con polémica, con una segunda amarilla retirada a Serra con el FVS cuando no está entre los supuestos. Falta por conocer qué argumentó Barragán para que el colegiado fuese a la pantalla justo antes del descanso. Pero la juerga es total. Elda es de Segunda.

Y eso que la noche empezaba cruzada para los locales cuando Dioni sentía unas molestias en el calentamiento que le impedían salir como titular. Su lugar lo ocupaba Borja para un inicio presionante y fuerte con intención de marcar territorio y embotellar a los colchoneros. Pero el equipo de Torres no se descompuso. Con el mismo once que había ganado hace una semana al Sabadell, Corral y Castillo de nuevo como meritorios para cubrir la presencia de Julio y Morcillo con el primer equipo, a los diez minutos el rojiblanco comenzó a presentarse sobre Elda. A sentirse cómodo y romper esa primera línea. Lo hacía Iker Luque por dentro con un zurdazo que obligaba a dejar una buena mano a Ramón Vila.

En la segunda llegaría el premio. Ganaba Llorente, se marchaba de nuevo Iker Luque y su pase atrás lo cazaba Arnau como el jugador más listo en el área. Pisotón y penalti. Que convertía el propio Arnau por el centro para hacer su gol 23 en esta Liga. Una nueva bala con éxito del mejor fichaje del campeonato. El Madrileño era líder momentáneo y podía jugarse en Alcalá ese éxito que perseguirá en el playoff. Un bofetón que era reacción para el Eldense. Porque el 0-1 le hacía espabilar y e ir volcando el campo sobre la meta de un Esquivel cuyo área era lava. Una cesión complicada de Corral, un pase arriesgado del propio portero a Castillo por el centro que a punto estaba de convertirse en susto…

Detendría el guardameta a Fidel haciéndose enorme en el mano a mano. Y volvería a dejar una gran mano a Nacho Quintana sin fruto porque el delantero recogía el balón en el área para colocarlo a la red. Un empate justo antes del descanso que se venía mascando con el paso del partido. Hasta la gran tormenta, la polémica que traerá cola. El Atlético encontraba la opción de contragolpe por medio de Iker Luque. Conducción académica, tumbando rivales a su paso. Y su caída al borde del área era decretada como falta y segunda amarilla para Serra. Una expulsión totalmente determinante para toda una segunda mitad en superioridad numérica colchonera. Sin embargo, el Eldense pidió revisión. Falta por conocer de qué, porque una segunda amarilla no está contemplada en el protocolo. Palomares Gutiérrez vio la acción en la pantalla y determinó que no había infracción. Por lo tanto retiraba la segunda amonestación y Serra seguía sobre el césped. Algo pocas veces visto. Y donde Primera RFEF cuenta con ese sistema FVS que permite a los técnicos pedir al menos dos revisiones durante el partido (si el árbitro la da por buena no se resta)… pero bajo los mismos supuestos que el VAR.

El segundo tiempo comenzaba en igualdad numérica y en busca de que los detalles decantasen la balanza. O las genialidades. Un gran pase de Fidel desarboló toda la línea defensiva colchonera, con Puric cortando el fuera de juego. Y, en los detalles, el Atlético se perdió en su área. Despejó Esquivel, no pudo sacar el balón del área Luque y una ternura defensiva para que el balón suelto en el área lo volviese a colocar Quintana en el fondo de la red. El delirio en la grada, que minutos antes había celebrado el gol de Chit en Sabadell que permitía verse en Segunda. Aguantar en ambos campos era el ascenso directo. El partido se embarraba y el Atlético no se encontraba. Ganar era ponerse líder, perder suponía despedirse del ascenso directo. Llegaban los nervios, precipitaciones y bisoñez a la hora de tomar decisiones.

La tenía Javi Serrano, pero le frenaba Vila. La presión comenzaba a pesar en las piernas del Eldense. El remate de Llorente se iba por arriba. El de Iker Luque se despejaba bajo palos. El frontón, el quiero y no puedo para el Atlético. Con Esquivel en área contraria, Fidel remataba fuera sin portero. La locura, los nervios, sin táctica ni orden. Nada se movía, el Eldense tocaba el cielo por segundo año consecutivo. De Segunda RFEF a Segunda División en dos años. El Eldense cumple el sueño en un Pepico Amat ya invadido por su gente antes de que el otro encuentro en juego llegase a su fin. Porque ya nadie podría despertar a Elda del reto cumplido.

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