Un hombre ha sido detenido en la noche de este viernes tras agredir a su pareja en plena vía pública en Valladolid. La agresión -que … se produjo en presencia del hijo de ambos, de apenas 5 años de edad- se pudo frenar gracias a la milagrosa e imprevista intervención de una niña de 11 años, quien no dudó en interponerse físicamente entre el atacante y la víctima para frenar la agresión.

El suceso se desencadenó en torno a las 21:00 horas en el barrio de Delicias, en la confluencia de la calle Gerona con Arca Real. Tras recibir un aviso por un presunto delito de malos tratos, la Policía Nacional, que tiene la comisaría en esa misma calle, se desplegó de inmediato. Dada la extrema cercanía del lugar con las dependencias policiales de la calle Gerona, los agentes salieron corriendo a pie directamente desde la comisaría para agilizar la asistencia.

Momentos antes de la llegada policial, la víctima había comenzado a gritar desesperadamente pidiendo auxilio. Fue en ese instante cuando la menor de 11 años, que pasaba casualmente por la zona tras haber ido al supermercado a por unos productos encargados por su madre, escuchó los lamentos. Lejos de amedrentarse, la pequeña acudió a la carrera hacia el lugar del conflicto.

Sin conocer absolutamente de nada a la mujer, la menor se colocó en medio de la pareja, enfrentándose cara a cara con el agresor y exigiéndole que dejara de golpearla. La firme actitud de la niña consiguió que el agresor depusiera su actitud violenta. Acto seguido, la pequeña utilizó su propio teléfono móvil para solicitar ayuda urgente, manteniéndose abrazada a la víctima para ofrecerle protección.

Al llegar al lugar, los policías se encontraron con una escena sobrecogedora: la pareja enfrentada, el hijo de 5 años como testigo directo, alguna persona más que había llegado y la heroica menor aferrada a la mujer para evitar que volviera a ser golpeada. Los agentes desplegados procedieron de manera inmediata a la detención del agresor, tal y como señalan fuentes de la Policía Nacional, después de un suceso en el que la valentía de una niña de 11 años permitió frenar una agresión.

Si bien no hay constancia de los pasos dados tras la detención del arrestado, este podría quedar en libertad con medidas cautelares –como órdenes de alejamiento y prohibición de comunicación– o ingresar en prisión provisional, una medida que depende de factores como la gravedad de los hechos, la existencia de antecedentes o el riesgo para la víctima. El hecho de que la agresión se produjera en presencia del hijo menor de la pareja añade además un elemento especialmente sensible para la Fiscalía y los servicios de protección.

Evitar la exposición innecesaria

Y en cuanto a la denunciante, tratándose de una menor de 11 años que intervino de forma espontánea para proteger a la víctima, la prioridad judicial suele ser evitar exposiciones innecesarias durante el procedimiento. En estos casos, los testimonios infantiles pueden recabarse mediante fórmulas protegidas para impedir una revictimización, especialmente cuando denunciantes, testigos y agresor comparten entorno vecinal.

En todo caso, la actuación valiente de la niña como testigo de una agresion de violencia contra la mujer, tiene valor incalculable al “romper” el fenómeno de inhibición colectiva típico en agresiones públicas, una menor actuó antes que muchos adultos.