Córdoba fue el epicentro este sábado del epílogo de la Lost Dot 101, una prueba que nació con la intención de abrir camino dentro del ultraciclismo de larga distancia a más mujeres, personas no binarias, trans y FLINTA. Con salida en Santiago de Compostela y llegada en Córdoba, la Lost Dot 101 ha planteado un recorrido de unos 1.300 kilómetros por la península y, a su vez, ha contado con la inscripción de 150 corredoras. Cada una de ellas ha tenido que gestionar su propia ruta, los descansos, la alimentación y cualquier incidencia mecánica durante el trayecto.
A diferencia de una prueba tradicional, este evento se disputa en formato autosuficiente; es decir, las participantes no cuentan con asistencia externa y deben avanzar de manera autónoma, cumpliendo con los puntos de control establecidos por la organización (en este caso Santiago de Compostela, Bragança, Linhares, Guadalupe y Córdoba). La carrera, que empezó el pasado miércoles (13 de mayo) combina resistencia física, estrategia y capacidad para adaptarse a diferentes escenarios, elementos que la convierten en una experiencia exigente tanto en lo deportivo como en lo personal.