El entrenador del Burgos, Luis Miguel Ramis, denunció insultos de aficionados del Granada durante el partido de su equipo en Los Cármenes. «Tuvimos que soportar … detrás del banquillo a gente que no sé a qué viene al fútbol, si a disfrutar o a meterse con los rivales. Intentamos tranquilizarnos, pero, tras recibir improperios de todo tipo se levantara quien se levantase inlcuido yo, pedimso al árbitro que activara el protocolo porque era insoportable. Hay que tomar medidas, aunque pasen por parar el partido diez, quince o veinte minutos y echar a las tres o cuatro personas que haya que echar», pidió.

Lo curioso es que toda la tensión generada terminó con uno de sus ayudantes expulsado. «Fue al banquillo de Pacheta a decirle que no podíamos seguir así y hubo alguna reacción, aun sin faltas de respeto, por la que acabó fuera de una forma muy injusta cuando lo único que reclamaba era que estas cosas no podían pasar», abundó Ramis.

En cuanto al partido en sí, el entrenador del Burgos celebró «tres puntos muy importantes» de cara a sus opciones de ‘play off’ de ascenso. «La fe nos hizo ganar un partido competido y con poca continuidad. En la primera parte estuvimos algo espesos, demasiado tibios y poco convencidos, quizás sin ideas por el cansancio, pero crecimos en la segunda con los cambios sobre todo y creímos con el premio que otras veces no tenemos», subrayó, agradecido a la afición por su desplazamiento.

Preguntado por el granadino Álex Lizancos, Ramis reconoció su «altísimo progreso competitivo». «Ya sabíamos que tenía un potencial ofensivo muy grande por su recorrido pero tenía que pulir aspectos defensivos y lo está haciendo porque además supo desde el primer momento que tenía que hacerlo, yendo al límite como va. Estamos encantados de tenerle con las garantías que nos ofrece. Tiene cualidades como para poder jugar en Primera división», aseguró.