No ha logrado marcharse con un título bajo el brazo como deseaba, pero Antoine Griezmann será despedido este domingo en el Metropolitano, ante el Girona (19.00, Movistar) con honores de campeón. El jueves y el viernes, en el Cerro del Espino de Majadahonda, ya se vivió un preludio del emotivo adiós que le espera hoy al jugador fetiche de Diego Pablo Simeone. Las colas nunca vistas de jóvenes aficionados y aficionadas aguardando a que el máximo goleador de la historia del Atlético de Madrid (212 en 499 partidos) les dedicase sus últimos autógrafos certificaron el paso de su condición de ídolo a leyenda del club rojiblanco. “Está claro que no iremos a buscar otro Griezmann, porque seguramente no habrá otro igual a él. Hemos tenido un genio entre nosotros”, aseguró emocionado Diego Pablo Simeone en rueda de prensa.
Griezmann ha abierto el sensible debate de si su despedida significa la del mejor jugador de la historia del club. Son palabras mayores porque en el santoral rojiblanco hay nombres que fueron igual o más determinantes, sobre todo en la conquista de títulos, que el atacante francés. En su primera etapa (2014-19) en el Atlético, Griezmann ganó una Supercopa de España (2014), una Liga Europa (2018) y una Supercopa de Europa (2018). En la segunda no ha podido contribuir a ningún entorchado. La final de la Champions League de 2016 en Milán y la de la Copa del Rey perdida recientemente le podrían haber otorgado esa condición de mejor jugador de la historia del Atlético. Innegable es que por números individuales es el mejor extranjero que ha vestido la camiseta rojiblanca y que entra en competencia por ser el mejor rojiblanco de la historia con los Ben Barek, Collar, Adelardo, Luis Aragonés o Gárate, que aportaron más títulos a las vitrinas de la entidad. “La responsabilidad de llevar el peso del equipo, se ha depositado en él muchos años y mucho en Koke, sobre todo”, argumentó Simeone para explicar la trascendencia que ha tenido su jugador de cabecera en el Atlético.
El preparador rojiblanco considera a Griezmann su gran obra propia e individual. Un jugador al que ha esculpido en su visión de lo que debe ser una estrella en un equipo de Simeone. “Me gusta defender y arrastrar el culo cuando ganamos 1-0”, llegó a confesar Griezmann. El Cholo le hizo pasar una mili de casi cuatro meses en la que le convenció de que tenía que abandonar sus orígenes como extremo izquierdo para convertirse en un delantero con más gol y con capacidad para armar el juego ofensivo del equipo. Esa evolución le llevó a ser el líder de la Francia campeona del Mundo en 2018 y a discutirle el Balón de Oro a Leo Messi y a Cristiano Ronaldo.
Griezmann se ha hecho acreedor del sentido homenaje que recibirá al término del encuentro después de haber reconquistado a la hinchada del Atlético. Su marcha al Barcelona y las formas desencantaron a una afición que no dudó en reprochárselo cuando regresó de su gris periplo azulgrana en el verano de 2021. “Recuerdo aquel día que vino a contarme, antes de irse al Barcelona, que iba a dejar el Atlético de Madrid. Fue doloroso, pero era el momento en que tenía que salir, porque era bueno para que se diera cuenta de todo lo que posteriormente le pasó. Cuando volvió, alegría, felicidad. Volvía un genio, lo extrañaremos”, rememoró el técnico argentino. Su futbolista ideal ya no jugará más para él en el Metropolitano. La temporada que viene lo hará en los Orlando City de la Major League Soccer estadounidense.