Orús, designado el pasado febrero miembro del comité científico asesor en IA para la ONU, traza una línea clara: hay profesiones que la tecnología no está transformando, sino superando. Es el caso de traductores e intérpretes. Otras, en cambio, evolucionan hacia esa figura híbrida a la que Harari se refiere como centauros: médicos que ya no trabajan solos, sino asistidos en consulta por sistemas capaces de afinar sus decisiones. No es una hipótesis. Como recuerda el propio Orús, modelos como Gemini o ChatGPT ya han superado el examen MIR con nota.
Mientras Amazon, IBM o Google recortan plantillas y Elon Musk sostiene que colectivos profesionales enteros, como los programadores, podrían dejar de ser necesarios, desde San Sebastián la española Multiverse Computing, que ayuda a bancos y fondos a optimizar carteras y riesgos mediante IA y algoritmos cuánticos, parece seguir un camino distinto. Con un crecimiento sostenido, la compañía contempla ofrecer nuevos empleos de alta cualificación vinculados a la computación avanzada.
“Es cierto que nosotros hemos empezado a implantar un montón de herramientas de programación para apoyar todo nuestro trabajo, pero eso no ha venido acompañado de una reducción de empleos: al contrario, con la misma gente producimos 10 veces más”, defiende Orús.
Para las nuevas generaciones que aún no han elegido cómo ni en qué formarse, el camino a seguir se presenta difícil de elegir. Porque mientras investigadores como el profesor Suraj Srinivasan (Harvard Business School) creen que tendrán más oportunidades los futuros bailarines, los manipuladores de alimentos o los limpiadores de coches, los acelerados avances de la robótica han generado ya máquinas capaces de cocinar hamburguesas, cosechar sin deterioro frutas delicadas e incluso bailar ejecutando ante millones de personas llamativas coreografías.
Si trabajas como un robot, te sustituirá un robot
Teniendo esto en cuenta, hay factores determinantes en la formación de esos trabajadores, como los conocimientos técnicos para manejar la IA, que serán la base de partida, pero también humanísticos. “Parece un eslogan, pero es muy importante que los estudiantes del futuro se formen para tener espíritu crítico porque tendrán que tomar decisiones. Yo vengo de un background de ciencias, y carreras como Matemáticas o Física te hacen pensar mucho, pero en letras también se desarrolla esto y son importantes esos caminos que te hacen leer mucho”, explica Orús.
Una visión con la que coincide el profesor de la Universidad Europea de Madrid especializado en IA, machine learning y análisis de datos José Luis Cubero, quien además advierte de que actualmente muchos alumnos tienen la mentalidad de limitarse a cumplir lo que se les pide, entregar trabajos y aprobar exámenes para obtener un título. “Esto es una tragedia —lamenta — porque estamos formándolos para lo que se pedía antes: gestión, gestión y gestión. Y así no van a competir porque se van a enfrentar a personas que no irán a la universidad ni tendrán títulos, pero sí estarán adquiriendo esos conocimientos necesarios”.