Al término de la regular season 2004-05 de la NBA, Steve Nash se convirtió en el primer jugador no estadounidense en ganar el MVP, aunque no el primero en nacer fuera de Estados Unidos. Un matiz importante si tenemos en cuenta que antes de él, se habían hecho con el premio Hakeem Olajuwon y Tim Duncan. El primero, que lo ganó en la 1993-94, nació en Nigeria, aunque unos meses antes de hacerse con el trofeo se había nacionalizado estadounidense y fue parte del Dream Team II que ganó la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de 1996. La estrella de los Spurs, por su parte, nació en las Islas Vírgenes, que son un territorio organizado y no incorporado del país norteamericano. Siempre considerado estadounidense, el ala-pívot también vistió siempre la camiseta del país, aunque con menos suerte que su homólogo, ya que formó parte del desastre en forma de medalla de bronce de Atenas, en 2004.

Por eso, cuando Nash se hizo con el MVP se convirtió en el primer no estadounidense en lograrlo, aunque sí que formaba parte del continente americano: es canadiense, defendió la camiseta de su país en competiciones internacionales y fue, además, uno de los mejores bases de la historia y, también, uno de los mejores jugadores que jamás han ganado un anillo.

Nash repitió el galardón en 2006 y estuvo a punto de hacer lo mismo en 2007, cuando perdió en las votaciones ante su excompañero Dirk Nowitzki, primer europeo en ganarlo. Tras ello, hubo que esperar más de una década para que lo volviera a ganar un no estadounidense, cuando se hizo con el galardón Giannis Antetokoumpo en 2019. El griego repitió un año después y, desde entonces, el MVP no ha vuelto a su país de origen: Nikola Jokic, Nikola Jokic, Joel Embiid (camerunés nacionalizado estadounidense, pero después de hacerse con el premio), Nikola Jokic, Shai Gilgeous-Alexander… y Shai Gilgeous-Alexander. Shams Charnia (ESPN) ha adelantado la noticia a falta de hacerse oficial en la madrugada del domingo a lunes.

El base, que se convirtió en el segundo canadiense en ganar el premio el año pasado, ha repetido esta temporada emulando a Steve Nash, su compatriota, haciéndolo además 20 años después de que lo ganara la estrella del Seven Seconds or Less. Lo ha hecho tras promediar 31,1 puntos, 4,3 rebotes y 6,6 asistencias, lanzando por encima del 55% en tiros de campo, con casi el 39% en triples y rozando el 88% en tiros libres. Y en una temporada histórica, ya que el pasado 12 de marzo superó el récord que poseía Wilt Chamberlain rebasando los 126 encuentros consecutivos anotando 20 o más puntos, un récord que parecía imposible de alcanzar pero al que se ha llegado en una era baloncestística en la que parece que ninguna marca del pasado está a salvo.

Los promedios de Shai, alcanzados en poco más de 33 minutos de juego, han permitido a los Thunder alcanzar las 64 victorias después de llegar a las 68 el curso pasado, siendo de forma consecutiva MVP y liderando a su equipo al mejor récord de la NBA, también por segundo año seguido. La franquicia de Oklahoma, que es la vigente campeona de la mejor liga del mundo, aspira a reeditar el éxito y se enfrentará en las finales de Conferencia a los Spurs de Victor Wembanyama, que era uno de los tres finalistas al premio junto a Nikola Jokic y el propio Shai. El francés, ganador del premio a Mejor Defensor, ha promediado 25 puntos, 11,3 rebotes , 3,1 asistencias y 3,1 tapones, liderando la competición norteamericana en ese último apartado. El serbio se fue a 27,7+12,9+10,7, siendo el mejor en rebotes y asistencias de toda la NBA, algo que nadie había conseguido hasta ahora, y promediando además triple-doble por segunda vez consecutiva. Ni a uno ni a otro les ha bastado su excepcional curso baloncestístico para arrebatarle el trofeo a Shai, que vuelve a ser el MVP.

El premio, al igual que el resto de distinciones individuales, suscita más de una polémica. Votado antes de los playoffs y sin tener estos en cuenta, el mayor debate que hay ahora mismo es el del límite de los 65 partidos que la NBA establece para poder optar a esos galardones que construyen (teóricamente) según qué legados. Luka Doncic y Cade Cunningham, que llegaron a los 64, recibieron el indulto y pudieron optar, pero ninguno estuvo entre los tres finalistas a pesar de que el primero fue Máximo Anotador (con más de 33 puntos por noche) y el segundo lideró a los Pistons al primer puesto de la Conferencia Este con 60 victorias. Pero, ¿es eso justo? Shai ha disputado 68 partidos y Jokic y Wembanyama 65 cada uno, mientras que el francés ha estado en pista menos minutos que otros que no han llegado a la cifra de los encuentros, pero sí de todo lo demás.

Más allá del debate, lo que está claro es que Shai es un jugador histórico y su victoria en el anillo del año pasado, con el consiguiente MVP de las finales de la Conferencia Oeste y del MVP de las Finales, le convierten en el mejor jugador canadiense de todos los tiempos. Si bien su currículum se limita al bronce conquistado por Canadá en el Mundial de Filipinas, con eso también tiene una carrera internacional mejor que la de Steve Nash, que arrastraba una plantilla mediocre, muy inferior a la actual, que probablemente sea la que más talento atesora de la historia del país. Y, por otro lado, el currículum que Shai tiene en la NBA a sus 27 años (cumplirá 28 en julio) ya es mejor que el de su homólogo, que de todas formas sigue siendo uno de los mejores de todos los tiempos en su posición y un base con un talento sin parangón que fue una figura que cambió el baloncesto en su momento para instaurar el pick and roll como forma de entender el juego. De una forma u otra, la historia está escrita: Shai Gilgeous-Alexander, a lo Steve Nash: segundo MVP de la temporada. consecutivo. Histórico.

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