Entre el auge de las producciones surcoreanas y del género superheróico que no aparenta pasar nunca de moda mientras intenta seguir reinventándose, llega a Netflix Los SUPERfrikis, una serie que aúna los dos conceptos de manera que alguien seguramente pensó: “¿Qué puede salir mal?” Y la respuesta es todo.
Kang Eun-Kyung regresa a Netflix como creadora de Los SUPERfrikis después de haber tanteado el terreno de los superpoderes en la serie Una familia atípica, pero en lugar de hacer que sus personajes pierdan sus habilidades especiales, aquí las van descubriendo y explorando.
Está lejos de ser una revolución para el género, pues toca muchos lugares comunes que ya hemos visto en producciones de este estilo, con bastantes reminiscencias a X-Men, sólo que aquí se presentan además sin demasiada gracia, y no porque falte comedia.
Basta con ver la portada de la nueva serie coreana de Netflix para darse cuenta de que la historia va a apostar por un tono muy desenfadado, y así es una parte considerable de la producción.
Su trío protagonista, encabezado por la actriz Park Eun-bin, es el que se lleva gran parte del peso narrativo y cómico, al presentarnos a unos personajes inadaptados que adquieren superpoderes y deciden buscar ayuda en un funcionario encarnado por Cha Eun-woo que ya domina los suyos, adoptándolo como maestro en esta nueva etapa de sus vidas.
Este grupo lleva la sobreactuación a unos límites ridículos en sus interpretaciones, desde gestuales hasta físicas, tirando mucho de slapstick antes que ofrecer un humor más enfocado en el diálogo.
Los SUPERfrikis es casi una serie de Marvel, casi
Es curioso descubrir cómo en origen este proyecto nació inspirado por unos cómics de Stan Lee sobre un grupo superheróico de segunda y el científico loco que los creó, antes de que la productora de Los SUPERfrikis decidiera sacar la serie adelante como una propiedad intelectual original.
Pero algo queda del poso Marvel en ella: la ambición. Despojada del humor macarra y los chistes constantes que predominan en las series y películas del UCM, esta apuesta es mucho más infantil, menos trepidante y con una dirección visual pobre que no se ajusta a lo que quiere contar.
Como casi todas las producciones que se realizan en la actualidad, ésta se encuentra también oscura y desaturada sin más motivo que el de seguir la uniformidad visual que impone Netflix en las especificaciones técnicas para los contenidos que lanza, así que quizá sea algo injusto echarle toda la culpa a la propia serie aunque mate su identidad.
Tal vez también exista alguna otra excusa para explicar su maquillaje criminal, mientras los efectos especiales se limitan a ser cumplidores para sostener las necesarias secuencias de acción que se van volviendo cada vez más habituales a medida que avanza la trama.
Además hay una progresión en el tono pues, con la introducción del grupo antagónico, Los SUPERfrikis busca un contrapunto que se inclina hacia el drama, queriendo igual tomarse más en serio a sí misma para hablar de experimentación infantil, y buscar algo de profundidad en dilemas morales y con la representación de la religión.
Si bien antes mencionaba X-Men, por aquello de los grupos de personas mutantes buscando crear comunidad, viniendo de Netflix incluso un paralelismo con Stranger Things podría ser más preciso, ya que esa serie del mismo modo fue haciéndose más oscura según descubríamos cómo su principal villano también era sometido a torturas en un laboratorio de niño.
Pero aún con sus buenas intenciones, no hay nada que la haga funcionar. Ni siquiera la mezcla de flashbacks y flashforwards para impostar su complejidad consiguen hacer que su guion sorprenda, y resulta fácil adelantarse a las tramas que propone, incluido el evidente giro romántico en la relación de sus protagonistas.
Todo ello por no hablar de la inconsistencia en sus tiempos, con episodios irregulares que se alargan más de la cuenta hasta un insufrible capítulo final que se excede hasta la hora y media de duración creyéndose la tercera temporada de Good Omens.
Los SUPERfrikis no consigue ningún objetivo de los que se propone, ni ser divertida, ni ser enrevesada, ni hacerte conectar con sus personajes, y aún así parece que Netflix tenía ciertas expectativas con ella, pues al menos la estrenó doblada al castellano.
Eso sí, desde que Los SUPERfrikis pisó la plataforma de streaming el pasado viernes 15 de mayo, lanzando sus ocho episodios, Netflix no ha logrado hacer que la propuesta conecte con la audiencia global y, por ahora, sigue fuera del Top 10 de las series de habla no inglesa más vistas del momento. ¿Casualidad? No lo creo.
Valoración
Nota 30
No me gusta que Marvel tenga el monopolio del género superheróico, pero si la alternativa es una propuesta como Los SUPERfrikis prefiero lanzarme de cabeza a cualquier otra producción manida del UCM.
Lo mejor
Parece que no está triunfando, igual nos libramos de una segunda temporada.
Lo peor
No sólo es mala, encima es larga.