Terremoto en el Palau. Si la primera y gloriosa etapa de Xavi Pascual (Gavà, 1972) en el Barça duró ocho años, la segunda alcanzará a duras penas los ocho meses. El técnico tomaba este domingo la decisión de abandonar el club cuando concluya la presente temporada, harto de la poca exigencia que detecta en la entidad y de las numerosas promesas incumplidas por parte de los rectores de la sección y de la directiva. Su destino será Oriente Medio, en concreto un proyecto ilusionante como el del Dubai Basketball, ya asentado como uno más en la Euroliga, que le garantiza el músculo económico necesario para abordar objetivos más ambiciosos de los que maneja hoy en día el equipo de su corazón.

Por muy mal que pinten las cosas en el Palau, no ha sido una decisión fácil la que finalmente ha tomado el entrenador catalán. A Pascual le ilusionaba y motivaba mucho empezar desde cero este verano, poner su sello al proyecto, pero a lo largo de estos meses se ha ido dando cuenta de que todo lo que tenía en mente, y que se le había prometido, no iba a poder ser llevado a cabo.

El Dubai ofrece a Pascual garantías que no le ofrece el Barça

Cuando en noviembre aceptó la propuesta de regresar al Barça y sustituir a Joan Peñarroya en el banquillo, Pascual tenía algunas reticencias. No lo acababa de ver claro, consciente de que la situación económica del club no anticipaba muchos movimientos en una plantilla corta y muy veterana. Pero una llamada de Joan Laporta, amigo personal del técnico, le acabó de convencer. Ahora, varios meses después, tiene la sensación de haber sido utilizado como una baza electoral. Que todos los recursos que se le pusieron sobre la mesa han acabado en papel mojado. Y ya se ha hartado.

El técnico ya acabó bastante molesto a finales de febrero, cuando se cerró el mercado de fichajes en la Euroliga y el Barça fue uno de los escasos equipos que no hizo movimientos a pesar de ser una de las plantillas más castigadas por las lesiones. El técnico había solicitado un refuerzo para el juego interior y el club le prometió intentar hacer un esfuerzo que nunca llegó.

Xavi PascualXavi PascualSEBASTIEN NOGIER / EFE

Para evitar que se repitiera una situación similar, Pascual solicitó al club disponer de un fondo de “contingencia” para la próxima temporada en caso de que las lesiones volvieran a asomarse por el Palau. La respuesta del Barça fue que eso no era posible, que este verano se va a aumentar un poco el presupuesto y que se va a acometer una profunda remodelación de la plantilla, casi la mitad de jugadores acaban contrato, pero que los recursos volverán a ser limitados.

A todo esto, uno de los factores que más ha pesado en la decisión de Pascual ha sido la nula autoexigencia que ha detectado en el club. Una falta de compromiso absoluta que no cuadra para nada con su manera de trabajar y pensar. En un curso en el que ha habido muchísimas más derrotas de las habituales, el Barça no ha movido un músculo ni siquiera para quejarse o para exigirle un cambio de dinámica. Lo que hay es una especie de pasotismo que no acaba de entender y que ha decidido no seguir soportando. No reconoce a su club.

“No puedo controlar los rumores, a final de temporada ya hablaremos. Estoy centrado en esta y luego ya se verá”, se limitaba a contestar en Tenerife sobre su marcha, tras firmar una importante victoria en la Liga Endesa (97-102).

Pero la decisión está tomada. Adiós Barça

Luis Buxeres Pujol Soliano

Nací en Barcelona en 1975 y he desarrollado toda mi carrera en el ámbito deportivo. Aprendí en Mundo Deportivo, me asenté en La Razón, el ABC me devolvió al periodismo y La Vanguardia, donde trabajo desde 2015, me dio la oportunidad de crecer.