Una construcción de premio. Y por partida doble. Es la proyección alcanzada por el edificio de once viviendas protegidas (VPO) alzado en la calle del Molí de Fornells, que por un lado ha sido nominado por los Premios FAD de Arquitectura e Interiorismo, que engloban las propuestas más relevantes y destacadas de la creación arquitectónica anual de España y Portugal; se trata del galardón más longevo y prestigioso de cuantos se libran en la Península Ibérica.

Y por otro lado, esta misma construcción de once pisos que se levanta en dos volúmenes –de cuatro y siete unidades, respectivamente– y en la que el marés es protagonista, ha sido también designada para optar al European Collective Housing Award, un reconocimiento internacional de carácter bienal, impulsado en 2023 por el Instituto de Arquitectura de Euskadi (EAI).

El proyecto ha sido ejecutado y dirigido por una UTE integrada por los arquitectos Josep Ferrando, Ferran Vizoso y Joan-Enric Vilardell, con Jordi Gordillo como aparejador y la empresa Construcciones Olives llevando a término la edificación, por lo que esta doble propuesta para premio supone un éxito coral.

La obra aflora como una alianza entre arquitectura, clima y territorio, integrada en el entorno, que aboga por los materiales locales de bajo impacto, como el citado marés, la teja árabe y la madera, y por estrategias pasivas capaces de entenderse con las cuatro estaciones, captando el sol de invierno y protegiendo de la radiación veraniega por medio de persianas de madera, reduciendo puentes térmicos y multiplicando la inercia térmica.

Una obra compleja

Considera uno de sus autores, Joan Enric-Vilardell, que los motivos que han determinado la inclusión de esta construcción entre las nominadas, tanto para los European Housing como para los Premios FAD, precisa y principalmente radica en «la coherencia» con que combina «los medios materiales y tecnológicos, en el momento en que se utilizan sistemas a partir de la piedra de marès, con que se hacen los muros, las voltes…».

Vilardell, lógicamente «muy satisfecho» de estar entre los nominados –en relación a los Premios FAD–, también por qué la obra ha entrañado «una dificultad importante», tanto técnicamente como «en tiempo de dedicación», valora que el mero hecho de optar al premio «ya nos llena» –en el corte superado en la primera criba ha dejado atrás a 365 obras–, por lo que conseguir ser finalistas significaría «algo extraordinario».

«Aquí hay obras de gran calidad, se trata de unos premios con un prestigio internacional incuestionable, estar aquí ya es plenamente satisfactorio, además de que ponemos a Menorca en el mapa», concluye el arquitecto. Una construcción de premio en Fornells.

Un galardón con siete décadas de vida que resolverá ganadores el 17-J