La US Navy ha recibido en la base naval de Norfolk, en Virginia, al grupo de combate del portaaviones USS Gerald R. Ford después de completar un despliegue de 326 días, el más largo realizado por un portaaviones estadounidense desde la Guerra de Vietnam. El retorno del buque culmina una misión de casi once meses marcada por operaciones militares en el Caribe y Oriente Medio, problemas técnicos a bordo y una intensa actividad operativa.

El regreso del grupo naval fue encabezado por el secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, que recibió a los cerca de 5.000 militares desplegados a bordo del portaaviones y de los destructores USS Bainbridge y USS Mahan. Durante el acto, el jefe del Pentágono destacó la resistencia y capacidad operativa de las tripulaciones durante una misión que comenzó como un despliegue rutinario en Europa y terminó participando en operaciones militares de alta intensidad.

USS Gerald R. Ford (CVN-78)Kindelán

USS Gerald R. Ford (CVN-78)Kindelán

Pero más allá de la dimensión militar, el regreso estuvo marcado por el componente humano de una misión excepcionalmente larga. Más de 4.500 militares permanecieron desplegados durante casi un año lejos de sus familias. Durante esos once meses nacieron 78 bebés vinculados a las familias de las tripulaciones. En concreto,

56 nacidos en familias de tripulantes del Ford y 11 nacidos en familias del Bainbridge y Mahan, respectivamente. Estas cifras fueron destacados durante la ceremonia de bienvenida.

Miembros de la tripulación del Gerald R. Ford cogen a sus bebés en brazos tras un despliegue de 326 díasDepartment of War

El USS Gerald R. Ford, primer portaaviones de la clase Ford y considerado el mayor buque de guerra del mundo, superó el récord de despliegue más prolongado de la era posterior a Vietnam para un portaaviones estadounidense. Según datos del Instituto Naval de Estados Unidos, solo los portaaviones Midway y Coral Sea registraron misiones más largas durante la Guerra de Vietnam, con 332 y 329 días respectivamente.

Un despliegue que cambió de rumbo

La travesía del grupo de combate comenzó el 24 de junio de 2025 con destino inicial al Mediterráneo y al norte de Europa. Sin embargo, la situación internacional modificó radicalmente la misión del portaaviones.

Mientras el buque se encontraba atracado en Split, en Croacia, el Pentágono ordenó su desvío al Caribe para participar en la operación antidroga y de seguridad regional denominada Operation Southern Spear. Posteriormente, el grupo naval participó en el operativo estadounidense que culminó el 3 de enero con la captura del dirigente venezolano Nicolás Maduro, trasladado posteriormente a Nueva York para ser juzgado.

Meses después, el estallido del conflicto con Irán el 28 de febrero provocó un nuevo cambio estratégico. El USS Gerald R. Ford fue enviado a Oriente Medio para integrarse en la operación Epic Fury, una de las mayores movilizaciones navales estadounidenses recientes en la región.

Un avión F/A-18E Super Hornet, asignado al Escuadrón de Caza de Ataque 31, se acerca a la cubierta de vuelo del portaaviones más grande del mundo, el USS Gerald R. FordAFP

Durante el despliegue, el portaaviones operó acompañado por los destructores de la clase Arleigh Burke USS Bainbridge y USS Mahan, especializados en defensa aérea, guerra antisubmarina y escolta de grupos navales.

Incidentes a bordo

La misión también estuvo marcada por varios incidentes a bordo. El Gerald R. Ford sufrió un incendio importante y diversos fallos recurrentes en el sistema de tuberías del buque, problemas que generaron dudas sobre la continuidad del despliegue y obligaron a la tripulación a realizar reparaciones en plena misión.

Pese a ello, el grupo de combate mantuvo su operatividad durante los once meses de navegación. Hegseth destacó durante el recibimiento que la fuerza naval «mantuvo la línea» durante casi un año en escenarios que «nadie esperaba» cuando el despliegue comenzó.

El secretario de Defensa aseguró que las operaciones desarrolladas en Oriente Medio enviaron un mensaje claro sobre la capacidad militar estadounidense y elogió la capacidad del grupo para mantener la presión operativa pese al desgaste acumulado.

La máxima condecoración colectiva

Uno de los momentos más destacados del regreso fue el anuncio de la concesión de la Presidential Unit Citation al Carrier Strike Group 12, la agrupación naval encabezada por el Gerald R. Ford. Se trata de la mayor condecoración colectiva que puede recibir una unidad militar estadounidense y se concede únicamente por acciones de heroísmo extraordinario en combate frente a un enemigo armado. Hegseth explicó a las tripulaciones que el reconocimiento no se otorga por «cumplir simplemente con el deber», sino por demostrar un nivel de valentía y eficacia excepcional durante las operaciones de combate desarrolladas en la misión Epic Fury. La distinción sitúa al grupo de combate del Gerald R. Ford entre las unidades navales más reconocidas de la historia reciente de la Marina estadounidense.

Captura de imagen de un momento del recibimiento a la dotación del USS Gerald R. Ford en la base de Norfolk (Virgina), de regreso en Estados UnidosKindelán

USS Gerald R. Ford pertenece a la nueva generación de portaaviones estadounidenses diseñada para sustituir progresivamente a la clase Nimitz. Con más de 333 metros de eslora y una cubierta de vuelo de dimensiones superiores a cuatro acres, el buque desplaza alrededor de 100.000 toneladas y puede transportar más de 75 aeronaves entre cazas F-35C, F/A-18 Super Hornet, helicópteros y aeronaves de alerta temprana. La clase Ford incorpora además nuevos reactores nucleares, catapultas electromagnéticas EMALS y sistemas automatizados destinados a reducir la tripulación necesaria y aumentar el ritmo de operaciones aéreas.

El grupo de combate asociado al portaaviones constituye una de las principales herramientas de proyección militar de Estados Unidos, capaz de operar de forma autónoma durante largos periodos en cualquier región del planeta. Miles de familiares esperaron a los marineros en el muelle de Norfolk tras casi un año de separación. Muchos de los militares describieron el despliegue como una experiencia única y extremadamente exigente tanto a nivel profesional como personal.

El final de la misión llegó con un mensaje sencillo repetido por el secretario de Defensa en cada uno de los buques visitados durante la jornada: «Welcome home».