La Real solo podía decir agur al curso en Anoeta con un partido así, loco, lleno de altibajos y emociones, goles absurdos y fallos graves … en el último encuentro de Aritz Elustondo en la que siempre será su casa. Un fiel reflejo de lo que ha sido la temporada, una mezcla de penas y alegrías que podía haber terminado muy mal viendo el nivel del equipo en Liga. La Real no ganó ni por el beasaindarra ante un Valencia que remontó un 3-2 jugando media hora con un futbolista menos. La temporada será inolvidable porque se tocó el cielo en La Cartuja, pero todos los protagonistas tienen que hacer un ejercicio de autocrítica importante porque no es de recibo que el equipo sea décimo y que sea un coladero que ha recibido 60 goles en contra, el equipo más goleado de toda la Primera División. La única buena noticia con la que se despide el curso en Anoeta es que la Real tiene delantero centro titular con Óskarsson, que quizás no vale 20 millones pero genera goles como churros. Pero en el otro lado de la balanza es indispensable mejorar a nivel defensivo para volver a ser un equipo competitivo. Anoeta pierde otro partido y dice adiós a un líder.

Sustituciones: Gómez (Aihen, m.56), Sucic (Brais, m.56), Oyarzabal (Zakharyan, m,56), Guedes (Óskarsson, m.78) y Aramburu (Aritz, m.82).

Sustituciones: Thierry (López, m.71), Pepelu (Ugrinic, m.71), Ramazani (Rioja, m.71), Sadiq (Duro, m.71) y Almeida (Núñez, m.82).

  • Goles:
    1-0. min 2: Aihen revienta el cuero. 1-1. min 8: Guerra supera a Remiro al palo largo. 1-2. min 22: Duro aprovecha una buena pared de Comert. 2-2. min 59: Tárrega se mete en propia. 3-2: min 62: Óskarsson marca un golazo. 3-3. min 89: Guido empata de cabeza. 3-4: min 93: Guerra consuma el ridículo.

  • El árbitro:
    Galech Apezteguía. Amonestó a Zakharyan, Turrientes, Zubeldia, Martín en la Real. Roja directa a Comert (m.70).

  • Incidencias:
    28.466 espectadores en Anoeta.

Avisaba Matarazzo en la previa que iba a introducir piernas frescas porque hacía falta oxígeno, pero lo que poca gente se imaginaba es que iba a dar entrada a Brais y Zakharyan, dos futbolistas en los que no ha confiado desde que llegara a Donostia. Quién sabe si la de Aritz no era la única despedida de la tarde. El técnico también introdujo a Aihen, lógicamente a Aritz como capitán y a Marín y Óskarsson. La fiesta parecía comenzar pronto después de que el beasaindarra recibiera la insignia de oro y brillantes acompañado de su mujer e hijos, y lo cierto es que se entonó tan rápido que para el minuto 2 ya había dado un pase de gol.

El centro de Aritz llegó desde la derecha tras una combinación y el cuero fue a parar a Aihen, que como en los tiempos del Berio pisando la zona de extremo fusiló a un Dimitrievski todavía más confuso después de que el cuero tocara en Núñez. El de Etxauri, que también ha vivido una temporada complicada en la que ha jugado poco, ya tiene su primer gol como profesional tras 147 partidos de Liga y un penalti para la historia. Otra carta para el recuerdo.

Pero así es la Real de Matarazzo, tan prolífica en ataque y tan blanda y pardilla en defensa. El Valencia le dio la vuelta al encuentro con una ocasión y media, suficiente para hacerle dos goles a un equipo blanquiazul que lo primero que tiene que hacer en pretemporada es cerrar el grifo. Para ello hay que fichar a un central de garantías, pero también mejorar el sistema defensivo porque esto no va solo de nombres. Guerra recogió el cuero fuera del área y remató al palo largo ante un Remiro que no la vio salir y que pudo hacer más. La otra estacada vino con una pared simple y sencilla bien ejecutada por Comert y fusilada por Duro con un disparo cruzado de primeras. A Remiro no le dio tiempo a cerrar las piernas.

Como si los dos golpes les dolieran de verdad, qué menos, la Real echó a jugar con envíos de Zakharyan. Si el míster declaró el sábado que le ve como un 10 a las primeras de cambio le situó en el extremo. El problema para el ruso es que ni él mismo sabe qué tipo de futbolista es. Calidad, eso sí, tiene a raudales. En ocho minutos la Real hizo cuatro ocasiones que mínimo dos debieron terminar dentro. Óskarsson se llenó de balón y la envió arriba, Soler recogió un pase de Brais pero remató al lateral de la red y el islandés hizo hutsa con la zurda tras recibir otro gran pase de Zakharyan, que repetiría un envío precioso por encima de la defensa para que Óskarsson hiciera internacional a Dimitrievski, que le hizo un paradón. El islandés genera y el club confía en él. Entonces habrá que fichar un jugador de banda. El partido era tan feria que dio tiempo a que se pinchara un balón y se lesionara el asistente antes de que cantara al descanso el grupo Aria. Fútbol moderno.

Vergonzosos 30 minutos

Matarazzo movió el banco y tocó la corneta para que se viera la cara buena de la Real. Gómez, Sucic y Oyarzabal cambiaron el partido y un centro de Marín se lo introdujo Tárrega en propia puerta para abrir las puertas del manicomio de Matarazzo. Tres minutos después, y sin que casi diese tiempo a saltar de espaldas, Oyarzabal puso en ventaja a Óskarsson para que esta vez sí marcara un golazo con un remate precioso de primeras que evidencia, una vez más, que este equipo tiene gol porque ve puerta con suma facilidad. La Real necesita ahora tres o cuatro retoques para completar una plantilla desequilibrada después de una mala planificación que, pese a todo, ha traído un título a las vitrinas de Anoeta.

La grada ya tocaba el triunfo, pero como ante Oviedo, Alavés y Rayo la Real tiró por la borda un 3-2 con un ejercicio defensivo penoso. Por si fuera poco el Valencia remontó el partido con un futbolista menos durante media hora tras la roja directa de Comert, que derribó a Marín cuando se marchaba solo. Restaban menos de diez minutos y Ramazani avisó con un remate alto, Remiro hizo un paradón a Guerra en un mano a mano antes de que otra de las fragilidades del equipo, el balón parado, volviera a hacer acto de presencia en un Anoeta que no daba crédito y que terminó pitando de manera merecida a los suyos.

Cuando el trencilla levantaba el cartelón de los ocho de descuento Almeida sacó un córner perfecto a la cabeza de Guido, que superó a un Remiro que voló sin poder tocar el esférico. Recuerdos de Vietnam porque el Oviedo empató exactamente igual meses atrás. Pese al golpe, la Real tuvo el 4-3 en un gran contragolpe iniciado por Sucic y corrido por Guedes, pero su pase a Turrientes se quedó atrás y el beasaindarra no pudo empujar un tanto que estaba hecho. El esperpento se cerró con una jugada individual de Guerra, que recogió el cuero lejos y regateó a Zubeldia y Martín, haciéndoles parecer infantiles, para superar a un Remiro que no daba crédito como los 28.466 aficionados que se dieron cita en Anoeta. Entrada pobre que vuelve a abrir el debate sobre los más de 10.000 carnets que se quedaron en casa, sin usar. Aunquees hasta normal viendo el último mes del equipo, que se ha dejado llevar para terminar una temporada maravillosa con un sabor más amargo que dulce. Hoy se cumple un mes de la final de Copa. Qué felices hemos sido, pero también cuánto nos hace sufrir la Real con días como los de este domingo, una tarde que debía ser preciosa y que queda manchada por una derrota indigna.