La oenegé Amnistía Internacional (AI) ha denunciado que el año pasado hubo 2.707 ejecuciones confirmadas en todo el mundo –hay 17 países que cuentan con la pena máxima–. Esta cifra supone un aumento del 78% respecto al año 2024, en el que … se registraron un total de 1518. Así lo recoge en su último informe publicado este lunes, titulado ‘Informe Global de Amnistía Internacional: Condenas a Muerte y Ejecuciones 2025’.
Sin embargo, AI considera que el número sería todavía mayor, pues el dato excluye las ejecuciones ocurridas en China. La oenegé asegura que los muertos por la pena capital en el gigante asiático serían «miles», pero no han podido corroborarlo, por lo que están excluidos del conteo oficial.
Respecto al número de fallecidos, es Irán el país que lidera la lista. La República Islámica ha ejecutado, al menos, a 2.159 personas, según denuncia AI, que recoge que esta cifra supone más del doble que el año anterior. Además, a raíz de la operación Martillo de Medianoche, cuando Israel y EE.UU. atacaron en junio del año pasado a Irán, concentrando sus ataques sobre las centrales nucleares de Fordó, Isfahán y Natanz –donde presuntamente la República Islámica almacenaba el uranio enriquecido para fabricar la bomba atómica–; el régimen iraní aprovechó la situación para proceder al uso de la pena de muerte «con el pretexto de la seguridad nacional».
En cualquier caso, el informe de este año excluye el conteo de detenciones y penas de muerte anunciadas tras las masivas protestas de enero en Irán, que presumiblemente aceleraron la intervención de Israel y EE.UU. a finales de febrero de este año en el país bajo las operaciones Furia Épica –para EE.UU.– y Rugido del león –para Israel–.
En la misma línea, en diversos países de Oriente Próximo, la tendencia ha sido al alza: Arabia Saudí registra alrededor de 350 muertos por esta vía; Kuwait triplica su estadística con 17 fallecidos; y Egipto duplica su propio dato y alcanza los 23 muertos por la pena máxima.
En América, solo EE.UU. reconoce la pena de muerte dentro de su marco legal, vinculada a una serie determinada de estados. Florida concentra casi la mitad de las ejecuciones del país, cifradas en 47.
La secretaria general de AI, Agnès Callamard, ha denunciado que «este alarmante aumento del uso de la pena de muerte se debe a un grupo reducido y aislado de Estados dispuestos a llevar a cabo ejecuciones a toda costa, pese a la tendencia global continuada hacia la abolición. Desde China, Irán o Corea del Norte, pasando por Arabia Saudí y Yemen, hasta Kuwait, Singapur y Estados Unidos».
En esa dirección, la pena de muerte es el elemento punitivo escogido por estos Estados para hacer frente a la «guerra contra las drogas»: casi la mitad de las ejecuciones está vinculada a este asunto. Callamard continúa: «Esta vergonzosa minoría está utilizando la pena de muerte como arma para infundir temor, sofocar la disidencia y mostrar la fuerza que las instituciones estatales tienen sobre personas desfavorecidas y comunidades marginadas».
En definitiva, Amnistía Internacional señala que el año 2025 ha registrado la cifra más alta de ejecuciones desde 1981, cuando se produjeron 3191 penas capitales, en datos de la oenegé. Eso sí, AI reitera que en ningún caso se cuentan las ejecuciones perpetradas en China, que «siguió condenando a muerte y ejecutando a miles de personas, pero mantuvo las cifras en secreto».
