La FEB y Chus Mateo siguen dando forma a ese proyecto que promete construir el futuro de la selección o, al menos, dotar al selccionador de las piezas para hacerlo. Esa gran idea de organizar un campus de entrenamientos para los jóvenes talentos que de alguna forma se están formando fuera de España (básicamente en Estados Unidos), y para otros que lo están haciendo en nuestro país, atraviesa este lunes su tercer día de vida, camino de un miércoles en el que vivirá su clausura.
En pleno ecuador del programa, el seleccionador Chus Mateo quiso valorar ante los Medios de Comunicación el trabajo que se había estado haciendo y el que quedaba por hacer, y las pespectivas a corto y medio plazo de lo que allí se estaba realizando. La palabra satisfecho puede servir para resumir el estado en el que tanto Mateo como la FEB se sienten de esta primera experiencia. Habrá más, claro, en un futuro.
«Todo está yendo muy bien, la verdad», empezó analizar el seleccionador. «El objetivo que teníamos con esta concentración, que surgió a principio de este año, estaba en la necesidad de controlar a la gente que tenemos más lejos y a la que no podíamos acceder fácilmente. La idea surgió por parte de la federación y está realmente cumpliendo el objetivo que pretendía, que era verles, tenerlos controlados, tenerlos bajo el radar, viendo un poco su evolución, su forma de entrenar, su educación deportiva allí también, y si en algún caso hay algún jugador que realmente podamos pensar que a futuro o pronto pueda formar parte de la selección nacional absoluta».
Chus Mateo habló de lo más destacado de la convivencia que, hasta este tercer día, habían tenido: «Están percibiendo un poco el cariño de la Federación al traerles aquí, están sintiéndose una selección más, que no va a competir contra ningún otro rival pero sí que están sintiendo, como digo, que no les queremos olvidar, aunque estén lejos, y que estamos poniendo todo de nuestra parte para que ellos sientan el calor de la Federación, la cercanía y el cariño. Ellos lo devuelven con el esfuerzo, no vamos a ver ningún resultado aquí a nivel de marcador, pero sí estamos viendo un buen resultado en el sentido de conocimiento, ellos por su parte también nos conocen, ven nuestra forma de trabajar y nosotros conocemos cómo trabaja cada uno de ellos».
Mucho de los jugadores que están a las órdenes del equipo técnico de Chus Mateo se han formado en España, pero en las últimas temporadas dieron el salto a otros baloncestos y otras culturas. Ahora toca dar forma a los jugadores que quiere el seleccionador: «Yo creo que hay una base muy buena de lo que es la formación en España. La formación en España de la mayoría de estos chicos es muy completa, y eso es siempre lo resalto. Gracias a los entrenadores españoles al nivel que hay en la base, es muy bueno y les han podido dar ciertos hábitos de trabajo. Algunos han tenido más suerte que otros a nivel de minutos, algunos están en su primer año, otros están en su último año y eso también requiere que nosotros entendamos que no todos están al mismo nivel de madurez deportiva pero sí que es verdad que te llevas gratas sorpresas de ver cómo alguno de ellos ha evolucionado».
En poco más de mes y medio, la selección con Chus Mateo al frente afrontará unas nuevas Ventanas de clasificación de cara al Mundial de Qatar de 2027. ¿Se llevará el premio alguno de estos jugadores en forma de convocatoria para la absoluta?
«Tenemos que valorar un poco a todos los jugadores que ahora mismo estamos manejando en una lista de posibles candidatos a esta ventana, quiénes finalmente van a poder estar o no, por compromisos profesionales, por situaciones de futuro que en un momento determinado pueden impedir que formen parte de la selección«
«Al fin y al cabo, lo que tenemos que barajar es toda esta pléyade de jugadores que ahora mismo aparecen en un nuevo escenario. Y tenemos que barajar la posibilidad de que cualquiera de estos también pueda ser, en un momento determinado, llamado por el seleccionador para formar parte de la absoluta. Así que, bueno, se amplía un poco ese abanico que hemos tenido en estas dos primeras ventanas, que era muy reducido, pues ahora se amplía y hay que hilar fino y saber las circunstancias de cada uno».
La FEB y el seleccionador siguen con el proyecto de monitorear a cada posible candidato a ser seleccionable. La mayoría lo han sido en categorías de formación pero, el paso a la absoluta, es el más peliagudo de todos. Y para eso, los dirigentes de la selección decidieron extender lo más posible su radar. Visitarlos en sus lugares de entrenamiento y juego durante la temporada fue una de las opciones. Traerlos para que entrenen juntos y convivan con las sensaciones de la FEB, es otra. Y todas ellas están encaminadas a construir el futuro de la selección.