El futuro de Xavi Pascual ya está claro: arrancará una nueva aventura en Dubai a partir de este verano. El todavía entrenador del Barça, lo será hasta que finalice la temporada, ha comunicado este lunes a la directiva que abonará su cláusula de rescisión y se marchará solo siete meses después de haber aterrizado en Barcelona. Con dos años más de contrato por delante, hará uso de la cláusula en su contrato para abandonar la sección. La mareante oferta dubaití y los grandes desencuentros con los responsables de la sección han acabado por decantar la balanza.

Pascual se reunió este lunes con Rafael Yuste, presidente en funciones del Barça y hombre de la máxima confianza de Laporta, para comunicarle personalmente que ha tomado la decisión de abandonar la entidad azulgrana. Abonará los más de 400.000 euros como penalización por romper el contrato y pondrá rumbo a Dubái donde le espera un proyecto deportivo de máximos, tanto en lo económico como en la configuración de la plantilla, con el único objetivo de levantar la primera Euroliga para el conjunto emiratí. Pascual tomó la decisión esta última semana tras una reunión con los responsables del baloncesto azulgrana que no acabó bien y ahora ya lo ha comunicado oficialmente al presidente. El adiós de Pascual es, pues, ya solo cuestión de tiempo.

Al margen de la mejora económica en su contrato, pasará a ser uno de los técnicos mejor pagados de la historia en el baloncesto europeo, Pascual se marcha del Barça porque las diferencias con los responsables de la sección son irreconciliables. El técnico de Gavá llegó al club en un momento complicado, aceptó hacerse cargo de un equipo que no había diseñado y toleró las limitaciones económicas con las que vive el baloncesto azulgrana desde hace ya tres temporadas. Sin embargo, el día a día y las promesas incumplidas han minado la moral del entrenador. El primer punto de distanciamiento, muy grande, fue cuando el club incumplió la promesa de reforzar la plantilla en caso de que hubiese lesionados de gravedad, algo que no ha sucedido. La pérdida de fichajes ya casi cerrados, como Alpha Diallo, y la constatación de las limitaciones que se encontraría este verano en la confección de la plantilla también han pesado. Los contactos del Barça con Ibon Navarro, técnico de Unicaja, para hacerse cargo del equipo en caso de que Pascual se vaya acabaron por colmar la paciencia del todavía técnico del Barça. Considera que, por lo menos, debían haberle comunicado que le estaban buscando un recambio.

Así pues Pascual pondrá punto y final a una segunda etapa en el Barça que habrá durado solo siete meses y que supone un revés importantísimo para los dirigentes de la sección. Un fracaso rotundo, sin paliativos, y que para colmo obliga a replantearse toda la planificación deportiva de cara a la próxima campaña. El Barça tiene ya a algún jugador firmado, como Moses Wright, y otros totalmente apalabrados, como es el caso de Mike James. El base era una petición expresa de Pascual, por lo que habrá que ver si finalmente acaba recalando en Barcelona.

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