Desde que fue madre por primera vez en 2017, la rutina de Serena Williams –hasta entonces repleta de entrenamientos y competiciones– ha cambiado radicalmente. La poseedora de 23 títulos de Grand Slam ha dicho en varias ocasiones que ha revisado por completo sus prioridades desde que llegaron a su vida Alexis Olympia Ohanian Jr. y Adira River, que tuvo con su marido, el empresario Alexis Ohanian.
Ha sido un cambio profundo y que ha conllevado decisiones concretas, relatadas recientemente durante el podcast IMO de Michelle Obama y Craig Robinson. «Si tengo que hacer algo, nunca me voy más de 24 horas. Nunca», dijo la estrella del tenis a los micrófonos del programa, y añadió: «Nunca dejé sola a Olympia durante 24 horas hasta que tuvo seis años«.
Anticipándose a las posibles críticas de los muchos que podrían juzgar la decisión como exagerada y extrema, Serena Williams dijo que su forma de actuar formaba simplemente parte de su naturaleza como madre, y de su deseo de no delegar en otros la crianza de sus hijas. «Soy una persona que cría a sus hijas, les enseño cómo quiero que vivan y cómo quiero que sean. Trato de estar lo más posible todos los días porque siento que son lo más importante para mí, siento que me necesitan y que tienen que estar seguras de que quiero criarlas de la mejor manera».
Durante años dedicada por completo al tenis –al que se rumorea que está dispuesta a volver tras retirarse al término del US Open 2022–, desde que se convirtió en madre ha afrontado su nuevo papel con dedicación, pero sin esquemas rígidos, a diferencia de su hermana Venus, más precisa y metódica en todos los ámbitos de la vida. «Venus es una planificadora, lo apunta todo, mientras que yo soy un poco más instintiva, incluso con mis hijas. Por supuesto, tengo ideas educativas para ellas, pero no una filosofía detallada, simplemente intento dar lo mejor de mí y estar presente».
Como lo estuvieron para ella sus padres, Richard Williams y Oracene Price. «Estoy muy agradecida a mis padres y a la forma en que nos educaron y simplemente elegí y apliqué algunas de las enseñanzas que nos transmitieron, sobre todo las de mi madre».
El deseo de no separarse más de un día, si es posible, es probablemente también el resultado de un episodio que causó un gran dolor a Serena, el hecho de haberse perdido el primer paso de su hija Alexis Olympia, ocurrida cuando se entrenaba para Wimbledon. «Lloré», dijo.
La niña nació por cesárea de urgencia. Para la madre, el puerperio fue un infierno, como contó en una entrevista a Vogue. Debido a la posibilidad de sufrir coágulos de sangre, que pueden crear bloqueos en el sistema circulatorio, la atleta tomaba regularmente anticoagulantes, que sin embargo tuvo que suspender para que la herida de la cesárea cicatrizara. Esto había provocado la formación de coágulos en los pulmones. La deportista sufrió además la reapertura de la herida de la cesárea, una embolia pulmonar y un hematoma en el abdomen. Un calvario que no sólo puso en peligro su vida, sino que también pesó psicológicamente sobre ella en un momento de la vida que para muchas mujeres ya se caracteriza por una gran fragilidad. “Nadie te habla de los momentos de abatimiento, cuando el bebé llora y te enfadas y luego te pones triste porque te has enfadado y te sientes culpable de todo. Te preguntas: ‘¿Por qué estoy tan triste ahora que tengo un bebé tan bonito?”