Las elecciones andaluzas irrumpieron este lunes en la política madrileña como una advertencia, un espejo y también como un campo de batalla interpretativo. No eran unos comicios más. Han sido las últimas urnas antes del ciclo decisivo que desembocará en las autonómicas y municipales de la primavera de 2027; han dejado además el hundimiento de una exministra de Pedro Sánchez al frente del PSOE andaluz, con el peor resultado de su historia en la comunidad; y han vuelto a colocar frente a frente dos modelos dentro del PP: el de Juanma Moreno y el de Isabel Díaz Ayuso, a quien muchos consideran su reverso político.
Con ese telón de fondo, la tradicional rueda de prensa de los lunes en la Asamblea de Madrid quedó monopolizada por la lectura de los resultados andaluces y, sobre todo, por su posible traslación a la política madrileña.
La primera en tomar la palabra fue la portavoz de Vox, Isabel Pérez Moñino, convencida de que lo ocurrido en Andalucía anticipa también el futuro de Ayuso. A su juicio, la presidenta madrileña perderá la mayoría absoluta y terminará dependiendo de Vox para gobernar.
«Ayuso debería tomar nota porque Madrid no es una burbuja, no va a ser una excepción eterna, aunque algunos vivan convencidos de que las mayorías absolutas son indefinidas y Andalucía es el mejor ejemplo», afirmó la dirigente de Vox. «Vox es inevitable, y la prioridad nacional es una realidad«, añadió antes de rematar: «No solo condiciona el debate, condicionamos también los gobiernos».
Sin citarlo expresamente, Moñino aprovechó además para desacreditar el sondeo publicado por El Mundo el pasado 2 de mayo —coincidiendo con el Día de la Comunidad de Madrid— que otorgaba mayoría absoluta al PP de Ayuso pese a una ligera pérdida de escaños. «El sentido común está recorriendo España. Pese a esas encuestas financiadas por el Partido Popular, que auguraban una mayoría absoluta para el señor Moreno, hoy hemos visto que los españoles quieren más Vox, que los españoles quieren más sentido común, que los españoles quieren prioridad nacional», sostuvo. Todo ello pese a que el PP andaluz logró el 41,6% de los votos, muy por encima del 13,8% obtenido por el partido de Santiago Abascal.
Muy distinta fue la estrategia del PSOE madrileño. Su portavoz, Mar Espinar, evitó durante su intervención cualquier referencia a Andalucía y centró sus críticas en el reciente viaje institucional de Ayuso a México. Solo respondió sobre esta cuestión a preguntas de los periodistas, y lo hizo para rechazar cualquier paralelismo entre ambos territorios.
«Yo creo que si algo hemos aprendido es que cada elección es cada elección», defendió Espinar, que reivindicó el trabajo de Óscar López en Madrid frente a la campaña desarrollada por María Jesús Montero en Andalucía. «Óscar López lleva en Madrid más de un año pateándose las calles, pateándose los barrios. Está aquí denunciando los desmanes del gobierno de la señora Ayuso. No solo los denuncia, sino que está proponiendo soluciones en sanidad, en vivienda, en universidad», aseguró.
La portavoz socialista insistió después en esa idea: «Cada elección es un mundo». Y volvió a situar a López como eje de la alternativa madrileña. «Óscar López está en Madrid, está pateando las calles, conoce los problemas y está aportando las soluciones para proporcionar ese cambio que los madrileños necesitan y que Madrid cada vez clama más a gritos».
En Más Madrid también se optó por una lectura selectiva de la noche andaluza. Su portavoz, Manuela Bergerot, evitó entrar en el hecho de que la dirección nacional de su espacio apuesta por otra ministra de Pedro Sánchez como futura candidata en Madrid. Si finalmente Mónica García se impone en las primarias —como todo apunta— será la tercera vez que se enfrente a Ayuso en unas autonómicas.
Bergerot prefirió fijarse en el resultado de Adelante Andalucía y pasar de puntillas sobre el de Por Andalucía, la coalición integrada en Sumar y espacio político al que pertenece Más Madrid a nivel nacional. «Cada vez que hay unas elecciones, el PP queda en manos de Vox. La derecha ha perdido cuatro escaños en un contexto de aumento de la participación y Moreno Bonilla ha perdido la mayoría absoluta por el empuje de la izquierda andalucista de Adelante Andalucía», afirmó.
La dirigente de Más Madrid celebró también la resistencia de su espacio político, que mantuvo cinco escaños, aunque admitió las limitaciones del conjunto de la izquierda. «La izquierda avanza pero no lo suficiente. Hay que construir alternativas más fuertes allá del PSOE, que es la pata que le está faltando a la izquierda en todo este ciclo de elecciones autonómicas», reconoció.
En el PP madrileño, sin embargo, la lectura fue radicalmente opuesta. Para los populares, las elecciones andaluzas certifican el desgaste definitivo de Pedro Sánchez y anticipan un nuevo ciclo favorable al partido de Alberto Núñez Feijóo.
«Pedro Sánchez está políticamente muerto. Esto es un hecho y está arrastrando al Partido Socialista con él», proclamó el portavoz popular, Carlos Díaz Pache. «Los datos son demoledores: el Partido Popular prácticamente duplica en escaños al segundo clasificado, que es el Partido Socialista, y la mujer más poderosa de la democracia, que había hecho ese ejercicio de extraordinaria generosidad para presentarse a las elecciones andaluzas, obtiene el peor resultado de la historia del Partido Socialista», añadió.
Sobre el horizonte electoral de mayo de 2027 en Madrid, Pache quiso transmitir confianza. «Estamos muy tranquilos«, aseguró, reivindicando «un trabajo serio y riguroso» tanto en la Asamblea como en el Gobierno regional de Isabel Díaz Ayuso.
«Vamos a dar el todo por el todo este año que queda para llegar con los objetivos cumplidos y con un buen proyecto para los próximos años para que podamos recabar nuevamente el apoyo de los madrileños», afirmó el portavoz popular. «Así ha sido en los últimos años y así ha sido en las últimas elecciones: hemos tenido un apoyo creciente y, desde luego, llegaremos al mes de mayo de 2027 con la cabeza bien alta del trabajo hecho y con la responsabilidad de ofrecer ese proyecto de futuro a los madrileños. Y pasará lo que los madrileños digan».