Un solo momento de gloria en el Giro de Italia. 28 minutos y 39 segundos de pura magia sobre la bici. Y su nombre quedó … grabado para siempre en la memoria de aficionados de medio mundo. Hace diez años, Alexander Foliforov se convertió en mito. El joven, de 24 años, se imponía contra todo pronóstico en la cronoescalada de 10,8 kilómetros que ascendía desde Castelrotto a Alpe di Siusi, la pradera verde situada en el corazón de los Dolomitas. Era la 15ª etapa de aquella edición que acabaría siendo memorable.El ciclista ruso batió a todos los grandes favoritos. Valverde, Chaves, Scarponi… Nibali, el vencedor final, perdió más de dos minutos.
Kruijswijk fue el que se quedó más cerca. 16 centésimas le separaron de vencer la etapa en la que afianzó la maglia rosa. Ese premio era suficiente para contentar al neerlandés. Pero su compañero Jos Van Endem, experto contra el reloj, se quedó con la mosca detrás de la oreja. Foliforov, cuarto en el Tour del Porvenir de 2014 conquistado por Miguel Ángel López, era un ciclista solo conocido por los aficionados más apasionados. Corría en el modesto Rusvelo, integrado solo por rusos e invitado ese año por primera vez al Giro gracias a la entrada de Gazprom como patrocinador, y no había cuajado ningún resultado notable en los 16 meses que llevaba como profesional. ¿Cómo podía haberse superado a los mejores ciclistas en una disciplina en la que te bates de tú a tú contra el resto?
«Un día después fui a buscarlo, y más tarde volví a hablar con él. Aunque apenas hablaba inglés», relató el neerlandés en el medio Wielerrevue. Logró encontrar alguien que le tradujera. «¿Cómo ganaste realmente esa crono?», le preguntó sin rodeos. Foliforov se sintió ofendido. «Dime cómo ganas tú las cronos», le respondió. «De otra manera que tú, pedaleando fuerte», dice que cerró la conversación el exciclista, que le acusa de hacer trampas. «Es clarísimo que se agarró al coche».
Foliforov ocupaba el puesto 58º antes de la cronoescalada. En el único punto intermedio de la ascensión (km. 4,4), batía el mejor registro, el del estadounidense Ian Boswell por solo cuatro segundos. En la segunda parte, la más empinada, el ruso voló. Uno de los clips más famosos de su actuación aquel 22 de mayo fue cuando, captado por la cámara del helicóptero, alzó la vista para cerciorarse de la posición de la aeronave y después adelantaba a toda velocidad a Axel Domont (Ag2r). En la línea de meta, rebajaba el tiempo del ciclista del Sky un minuto y 25 segundos. «Ahí quedó la foto de mi cara (la de arriba a la derecha)», recuerda para EL CORREO. «Sabía que otros me superarían, pero él me impresionó mucho. No lo conocía», recuerda.
Otro de los ciclistas a los que el escalador del Rusvelo dobló fue a Amets Txurruka, que salió tres minutos antes. «Creo que me pasó al final», recuerda vagamente. Cuestionado sobre la posibilidad de que se agarrara al coche, el de Markina expresa que no observó nada extraño. «Se expandió ese rumor, pero nadie le vio. Asi que poco se puede hacer». Igor Antón, otro de los ciclistas vascos de la edición, recuerda como un resultados «sonado». «Si uno quiere hacer trampas… nunca se sabe. Pero sí es raro que nadie viera nada». Boswell quiere creer en su inocencia. «No tengo ni idea del esfuerzo que supuso ni de lo que pasó. Pero en un esfuerzo puntual como ese se pueden obtener resultados sorprendentes».
Retirado con 26 años
Foliforov catalogó la jornada como el «día más feliz de su vida». «Pensaba en hacer entre los diez primeros, no en ganar», declaró en la meta. Consiguió terminar quinto en la última etapa de montaña gracias a una fuga y no volvió a lograr un resultados similar. Pasó desapercibido en el Giro de Italia de 2017 y se retiró en 2018, con 26 años.
Con el paso del tiempo, se convirtió en una figura de culto para los usuarios de las redes sociales, que no paran de ironizar sobre su figura. El 22 de mayo comenzó a considerarse el día de Foliforov. Abrumado por los comentarios, en 2023 salió al paso enviando un vídeo en el que informaba que vivía en Limassol (Chipre) y agradeciendo el movimiento. Para este año se ha convocado un concurso de memes en el que el propio exciclista deberá elegir el ganador.
Vingegaard, a dar otro golpe al Giro pese a su maillot de la montaña
Una contrarreloj llana de 42 kilómetros, una rareza en los últimos años, abre hoy la segunda semana del Giro. Los focos se centran en Filippo Ganna, máximo favorito a la victoria parcial, y en Jonas Vingegaard, que aspira a dar otro bocado más en su objetivo por conquistar la gran vuelta que le falta. Será el penúltimo ciclista en salir, solo por delante del rosa Afonso Eulálio. El danés vestirá la maglia azzurra de líder la montaña, lo que ha desatado cierta preocupación en el Visma. Consideran que los ‘monos’ que ofrecen los organizadores son menos aerodinámicos que los de los equipos. Aunque a Vingegaard parece no inquietarle la situación y asegura que sus mejores cronos han sido con el maillot amarillo del Tour.