Jon Rahm vuelve por sus fueros para disipar las dudas que generó su discreto Masters. En el año en el que «mejor estoy jugando, junto … al verano de 2021 –ganó el US Open– y el inicio de 2023», con tres títulos antes de la gesta de Augusta, el vizcaíno ha rozado el inscribir en su palmarés el PGA Championship, su mejor resultado en un major desde su marcha al LIV. Es el grande que se le sigue resistiendo al golf español, que lo ha tenido a su alcance con dos segundos puestos de Sergio García, en Medinah 1999 ante Tiger Woods y en 2008 frente a Padraig Harrington en Oakland Hills, antes del reciente subcampeonato de Rahm, que cayó ante el inglés Aaron Rai (-9 a -6). Seve Ballesteros ‘solo’ pudo ser quinto (1984) y José María Olazabal, por terminar de nombrar a los cuatro ganadores de grandes, fue cuarto en 2000.
El triunfo en Aronimink, de hecho, hubiese dejado a Rahm a las puertas de su particular grand slam. Tras su medalla de plata en Filadelfia el vizcaíno ya puede decir que ha quedado primero o segundo en las cuatro citas señaladas del calendario, algo al alcance de muy pocos. Respecto al Abierto Británico, lo más cerca que estuvo fue en 2023. Compartió el puesto con Sepp Straka, Jason Day y Kim Joo-hyung, todos a seis golpes de Brian Harman en Royal Liverpool, muy cerca, por cierto, de la próxima sede, Royal Birkdale.
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Al detalle
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Segundo.
Tres golpes distanciaron al ganador Aaron Rai de Rahm, que transitó por el liderato en tramos del sábado y del domingo. -
Ranking.
El vizcaíno salta del vigésimo al duodécimo escalón de la clasificación mundial. -
Calendario.
El de Barrika descansa esta semana. En las dos siguientes jugará el LIV de Corea del Sur y el LIV de Valderrama. Y después, el US Open (18-21 junio).
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Otro dato al que aferrarse para describir el resurgir de Rahm. Desde el Masters que ganó en 2023 no cuajaba cuatro buenas rondas de golf, esto es, ocupar siempre un puesto en el top-20 y nunca desaparecer de la pelea por el trono. Claro que repetir una exhibición como aquella en Augusta, cuando fue colíder, segundo, segundo y campeón, es francamente difícil. Lo ha hecho en un torneo en el que un buen puñado de candidatos ni siquiera superaron el corte (DeChambeau, Hatton, Hovland, Henley, Fleetwood…) y en el que otros, como el número uno Scottie Scheffler, se diluyeron en la última ronda.
«Estar otra vez en la pelea, golpear la bola tan bien como lo hice y rendir así… Ha sido una gran semana»
«He jugado un golf realmente bueno. Esa es la única manera de verlo», deslizó la pasada madrugada Rahm mientras Rai posaba sonriente con el trofeo Wanamaker. Así elogió a su rival y potencial compañero en la Copa Ryder del año que viene en Irlanda: «Lo que ha hecho Aaron habría sido muy difícil de alcanzar. No he escuchado absolutamente nada más que cosas buenas o excelentes sobre él. Hay muy poca gente más amable y buena persona que Aaron. Que siga usando fundas para los hierros porque de pequeño valoraba muchísimo su material dice mucho de él».
«Me hubiera gustado tener una mejor oportunidad jugando los dos últimos hoyos. Sentía que todavía estaba cerca hasta que Rai metió ese putt largo en el 17», deslizó el vizcaíno sobre el ‘purazo’ de más de veinte metros que embocó el de Wolverhampton, el golpe definitivo a sus rivales. «Estar otra vez en la pelea, golpear la bola tan bien como lo hice y rendir así el sábado y el domingo… Ha sido una gran semana. No puedo pedirme mucho más a mí mismo, salvo quizá meter algunos putts más», confesó Rahm, al que el único pero que se le puede poner es quizás su falta de agresividad cuando necesitaba hacer algo más que esperar un fallo de Rai. ¿La respuesta del de Barrika? «Con esta preparación y estas posiciones de bandera no puedes ser excesivamente agresivo. Te pasas un pie del hoyo y muchas veces acabas fuera de green». Por ello, en infinidad de ocasiones prefirió llevarla a green, aunque se dejase putts muy largos que solo con algo de fortuna, como la que tuvo Rai en el 17, podían acabar en el agujero.
«Después de Augusta había cosas que sentía que podía hacer mejor y esta semana terminaron funcionando», incidió Rahm sobre la mejora en su juego, aunque cuando le preguntaron por el aspecto exacto que ha cambiado él sonrió irónicamente y regateó la cuestión. Quizás no quiso dar pistas a sus rivales, o quizás, como dice, son cuestiones tan técnicas que le resultan difícil de explicar a quienes están alejados de la competición. «Son pequeños detalles que, a menos que estés dentro, realmente no vas a entender», dijo. «Siento que estoy jugando un golf realmente bueno y que esta semana jugué suficientemente bien como para tener opciones de ganar», sentenció. Puntilloso, siempre exigente, se puso deberes. «Seguro que puedo encontrar tres golpes que podrían haber sido mejores. Necesito evaluar la semana completa para identificar exactamente qué tengo que cambiar o mejorar».
A las puertas del top-10
Su buen desempeño en el estado de Pensilvania se ve recompensado en el ranking mundial. La actualización de esta semana le permite escalar de la vigésima a la duodécima posición, de forma que se asoma al top-10 casi dos años después de bajarse del mismo. La última vez que ocupó un lugar en esa lista fue en los Juegos Olímpicos de París (agosto de 2024), en los que peleó por la medalla de oro hasta un cruel final que le dejó con el diploma del quinto escalón.
Rahm compartió el segundo puesto del PGA con Alex Smalley, quien salió líder el domingo. De haber finalizado en solitario, quizás el vizcaíno se hubiera metido en el top-10, cota que puede alcanzar la próxima semana en el LIV de Corea del Sur, cita que empieza el jueves 28 de mayo. Después llegará Valderrama.
Penalizado los dos últimos años al no tener LIV puntos del ranking, Rahm cuenta con una media de 4,767 créditos, prácticamente igualado con los que aparecen justo por encima: Russell Henley (4,774, falló el corte en el PGA), Chris Gotterup (4,823, décimo puesto), JJ Spaun (4,845, falló el corte) y Xander Schauffele (4,899, séptimo). Por delante ya hay una pequeña barrera, la de los 5 puntos. Séptimo es Tommy Fleetwood (5,005, falló el corte) y sexto Collin Morikawa (5,03, puesto 55). El top-5 lo cierra Justin Rose (5,234, décimo en Aronimink) por detrás de Matt Fitzpatrick (6,324, decimocuarto). En el podio están Cameron Young (7,192, puesto 36), Rory McIlroy (9,946, séptimo) y Scottie Scheffler (16,395, decimocuarto), en la cima desde mayo de 2023 tras relevar a Rahm.
El gran salto de la semana lógicamente lo protagoniza Aaron Rai. El inglés escala desde el puesto 44 hasta el 15, su mejor ranking. También celebra su nueva situación en la tabla David Puig. El barcelonés finalizó en la decimoctava posición y araña cuatro puestos (del 62 al 58), los suficientes para colarse en el top-60 y, por tanto, asegurar su presencia en el próximo US Open de Shinnecock Hills (Nueva York) de junio.

