De hecho, Esther Delgado, madre de la intérprete, siempre ha sido su gran pilar e hizo todo para que su hija pudiera cumplir su sueño de ser actriz. Durante años trabajó como florista, de pescadera, cosiendo, limpiando hogares o vendiendo colchones. Esther fue madre muy joven, a los 17 años, de la hermana mayor de Úrsula y pese a las dificultades siempre trató de que sus dos hijas tuvieran todo para ser felices. El padre de la actriz es Pedro Corberó, carpintero de profesión y que además vendía muebles restaurados que él mismo restauraba en un pequeño taller.

Cuando a los 6 años Úrsula le dijo que quería ser actriz, fue su madre quien la apoyó desde el primer momento llevándola a todos los castings para anuncios de publicidad que iban surgiendo aunque para ello tuviera que pedir permiso en su trabajo. «Le suplicaba a su jefe que le diera la tarde libre y le decía que se lo descontara del sueldo para llevarme a los castings. Vivíamos a 62 kilómetros de Barcelona y mi madre no tenía coche ni carné, hacíamos autoestop en el pueblo para que nos llevaran al pueblo de al lado y allí cogíamos un tren que nos dejaba en Barcelona. Después metro. Las colas de los castings de publicidad eran infernales y durante un año no me cogieron para ningún anuncio, pero quien la sigue la consigue”, explicó la actriz en un post en Instagram.

La figura de la madre de Úrsula Corberó ha sido clave además en las primeras semanas de la actriz como mamá, ya que su pareja tuvo que volar a Buenos Aires apenas 48 horas después del nacimiento de su hijo. El hijo de Ricardo Darín tenía que incorporarse en su país al rodaje una nueva miniserie titulada El Ruso, dirigida por Sebastián Borensztein, y pese a la angustia de dejar su bebé recién nacido, quiso cumplir con el compromiso profesional que ya tenía previsto.

Como la propia Úrsula Corberó ha dicho, estos tres meses y medio han supuesto para ella toda una revolución en su día a día. Hace unas semanas mostraba en sus redes algunos momentos cotidianos como dando de mamar a su hijo, utilizando un sacaleches antes de salir de casa o incluso en el coche o con las emociones a flor de piel debido a los cambios hormonales tras dar a luz. Sin duda, una revolución que la actriz ha afrontado con su mejor sonrisa pero también con la naturalidad de enseñar a sus seguidores la parte más complicada de la maternidad.