La fama tiene sus pros y sus contras. Y al inicio de su carrera, Matthew McConaughey se cansó de las consecuencias negativas de la popularidad; entre ellas, la falta de privacidad y la dificultad de saber si el cariño que recibía era genuino o simplemente producto de su estatus de celebridad. Fue así que tomó una decisión radical que, en un reciente podcast, se animó compartir con el mundo: viajó al Perú para vivir bajo otra identidad.
La fama tiene sus pros y sus contras. Y al inicio de su carrera, Matthew McConaughey se cansó de las consecuencias negativas de la popularidad; entre ellas, la falta de privacidad y la dificultad de saber si el cariño que recibía era genuino o simplemente producto de su estatus de celebridad. Fue así que tomó una decisión radical que, en un reciente podcast, se animó compartir con el mundo: viajó al Perú para vivir bajo otra identidad.
En diálogo con el programa “No Magic Pill” de Blake Mycoskie, el ganador del Oscar del 2014 por la cinta “Dallas Buyers Club” contó que tomó la decisión tras darse cuenta que necesitaba volver a poner “los pies en la tierra” luego del éxito de cintas como “A Time To Kill” (1996).
“Así que me vino a la mente: ¡Boom! Me voy al Perú. Necesitaba encontrarme, comprobar la validez. Sabía que lo tenía, solo tenía que volver a demostrarlo. Pero sí me lo cuestioné, ahora que me había hecho famoso, tenía todas estas conexiones con esto y aquello y lo otro. Y estaba tratando de descifrar qué parte era real y qué parte era una farsa», relató el actor sobre el que dijo fue el primero de varios viajes que ha realizado en su vida para “desconectarse” de la industria en la que trabaja.
El actor relató que los primeros 12 días de peregrinación en el Perú, viviendo sin electricidad y siendo conocido simplemente como Mateo, fueron “extraños”, pero la segunda mitad estuvo llena de revelaciones necesarias para seguir con su vida.
“Ya llevaba el tiempo suficiente en ese lugar como para pensar: ‘Podría vivir esta vida. Esta podría ser mi existencia’. En cuanto piensas: ‘Podría hacer esto’, entonces te das cuenta de que ‘Bueno, ya puedo volver a casa’”, afirmó el actor, quien no dio mayores detalles sobre dónde vivió en el Perú.
“Necesitaba conocer gente que me conociera como Mateo (…) Y al cabo de 22 días, las lágrimas en sus ojos, las lágrimas en los míos y los abrazos que nos dimos, entre la tristeza y la alegría de la despedida, todo se basaba en el hombre que conocieron llamado Mateo, que no tenía nada que ver con la celebridad. Reafirmó mi propia identidad: ‘Oh, todavía lo tengo. Esto se basa en mí’”, concluyó el actor que volvió a su país para hacer grandes clásicos como “Cómo perder a un hombre en 10 días”.