El consejero vasco de Industria, Mikel Jauregi, ha revelado este martes que ya existen inversores interesados en entrar en Tubos Reunidos, aunque ha precisado que … por el momento no se han presentado ofertas formales. Jauregi ha asegurado que el fin del conflicto laboral y el inicio del proceso de reestructuración de la deuda que permite el concurso de acreedores han abierto una «nueva etapa» para el grupo siderúrgico, al mejorar las condiciones para atraer un futuro socio que garantice la viabilidad de la compañía.
Jauregi ha descrito ahora un escenario más esperanzador para Tubos Reunidos, después de haber advertido semanas atrás de que la compañía se encontraba «al borde del precipicio» y de que, en aquellas condiciones, ningún inversor estaría dispuesto a entrar en el capital. La situación, sin embargo, ha cambiado en las últimas semanas. La entrada del grupo en concurso de acreedores abre la puerta a una reestructuración «legal y ordenada» de su pasivo, que incluye la deuda de 150 millones que mantiene con la Sepi, de la que cerca de la mitad podría quedar sujeta a una quita.
Con la empresa ya bajo la administración concursal de PKF Attest, será ahora la jueza quien determine el alcance definitivo de la quita, que deberá negociarse entre los distintos acreedores. Jauregi ha precisado, en todo caso, que «confía» en la disposición del Gobierno central –del que depende la SEPI– para contribuir a la viabilidad de la compañía. El consejero ha explicado que el Ejecutivo español era consciente de que la entrada en concurso eliminaba «las limitaciones legales» que hasta ahora impedían aplicar una quita sobre la deuda pública. En esa misma línea, el ministro de Economía, Carlos Cuerpo, aseguró la pasada semana en el Senado que el Gobierno explorará «todas las vías legales» para preservar la actividad industrial y el empleo.
«Nadie va a querer pagar por un piso que tiene una hipoteca cinco veces mayor de lo que cuesta», ha señalado Mikel Jauregi, quien en todo momento ha situado la llegada de un nuevo inversor privado como condición indispensable para que el Gobierno vasco se implique en el proceso. «Hay nuevos interesados, aunque por ahora no hay propuestas», ha añadido, sin desvelar la identidad de esos potenciales inversores ni concretar si el interés se centra en la totalidad de Tubos Reunidos o únicamente en alguno de sus activos.
El consejero, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Gobierno y en respuesta a las preguntas de los periodistas, también ha recurrido al símil de una comunidad de propietarios para ilustrar la mejora del clima laboral dentro de Tubos Reunidos. Si nadie está dispuesto a asumir «una hipoteca cinco veces mayor que el valor del piso», «tampoco nadie va a querer entrar en una comunidad de vecinos en la que hay lío», ha señalado Jauregi, en referencia a la suspensión de la huelga indefinida en la planta de Amurrio por parte de los sindicatos ELA y LAB. Ambas centrales justificaron precisamente el fin de los paros –tras las crecientes presiones de la plantilla para recuperar la actividad– como una forma de trasladar al administrador concursal «el mensaje de que estamos apostando por esto».
Pagar las nóminas
El Gobierno vasco celebra así un escenario de «mayor paz social» que permita a Tubos Reunidos mantener la actividad y «generar suficiente caja para pagar las nóminas de los empleados». La dirección de la compañía, de hecho, ya advirtió a finales de abril al comité de la planta de Trapagaran de que podría no garantizar el abono de los salarios más allá de mayo si continuaba la huelga indefinida en Amurrio, suspendida finalmente desde el pasado viernes.
El regreso de los trabajadores a sus puestos de trabajo desde ayer también permitirá que «la carga y la cartera de trabajo sigan adelante», evitando así que los clientes «se marchen». Una situación que complicaría todavía más las opciones de viabilidad de Tubos Reunidos.
