Hace más de un año, un vídeo sobrecogió al mundo: en él, se veía (o se creía ver) cómo Briggite Macron le asestaba a su marido, el presidente de la República Francesa, una bofetada. Y, ahora, parece que hay una explicación: Emmanuel Macron tenía un “romance platónico” con la actriz iraní Golshifteh Farahani. Y su mujer acababa de ver los mensajes.
Quien ha destapado este rumor ha sido el autor de un libro sobre la vida privada de Emmanuel Macron, el periodista Florian Tardi. Al parecer, entre Macron y Farahani no hubo nada “físico”. Su romance se basaba en intercambiarse mensajes como uno en concreto que, a título de ejemplo, figura en el libro: “Eres preciosa”. Pero cómo no enamorarse de Golshifteh Farahani, sobre todo si has visto Paterson, disponible en Filmin.
¿De qué trata ‘Paterson’?
Protagonizada por Adam Driver y dirigida por Jim Jarmusch, Paterson se desarrolla en la ciudad homónima y sigue a un conductor de autobuses que también se llama Paterson. La vida de este hombre carece de sorpresas: cada mañana, despierta junto a su mujer, una excéntrica y encantadora esposa interpretada por Golshifteh Farahani, y se marcha a trabajar. En su descanso, se sienta frente a las cataratas de Paterson y escribe. Porque Paterson, el Paterson encarnado por Drive, escribe poesía.
Aunque no se considera a sí mismo un poeta, Paterson asiste a una lucha interna que supone el corazón de la película: el desenamoramiento de sí mismo. Ama a su mujer y ella lo anima constantemente a que publique o al menos imprima sus poemas, que él guarda en un diario.
Pero, sin decir nada al respecto, Paterson intenta dirimir si lo apasiona el mero acto de escribir o busca, con él, sumarse al muro de la fama de Paterson en el bar que frecuenta, y en el que se encuentran los poetas Allen Ginsberg y, sobre todo, William Carlos Williams, el principal referente lírico del protagonista. Poco a poco, está perdiendo la fe en sí mismo y atraviesa un duelo devastador: el de asistir al fallecimiento de sus ilusiones.
En Paterson, Jarmusch avanza la pregunta que repetirá Wenders en Perfect Days: ¿Se puede ser feliz siendo simplemente uno más? La película de Jarmusch acentúa este dilema con una ciudad que se llama como su protagonista y que, al parecer, está plagada de gemelos. No obstante, él, en el fondo de su corazón, quiere ser algo más que un hombre enamorado de su mujer. Una mujer a la que Macron encontraba “preciosa”. Y nosotros, claro.