Un visitante se lava las manos en un punto de control antes de entrar al hospital Kyeshero, en Goma (Kivu Norte). Un visitante se lava las manos en un punto de control antes de entrar al hospital Kyeshero, en Goma (Kivu Norte). (Jospin MWISHA | AFP)

El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, elevó a más de 500 los casos sospechosos de ébola y a 130 las muertes que se cree vinculadas al brote decretado el viernes pasado en el noreste de República Democrática del Congo (RDC).

Al menos un fallecido en Uganda y un caso sospechoso en Sudán del Sur le llevaron a declarar el domingo una «emergencia pública» a nivel internacional sin una reunión previa del comité de emergencia, lo que no tiene precedentes. «No es algo que hiciera a la ligera», dijo.

Ayer se declaró «profundamente preocupado por la amplitud y la rapidez» de propagación de la epidemia de ébola, cuya tasa de mortalidad ronda el 50%, aunque el virus es relativamente menos contagioso que el covid-19 o el sarampión, según expertos.

La RDC, asolada por la guerra desde hace tres décadas, ha sufrido 17 brotes de ébola y es considerado el país con más experiencia del mundo en el manejo de la enfermedad. Pero no hay vacuna ni tratamiento específico para la cepa responsable del actual brote, llamada Bundibugyo.

La OMS señaló ayer que está comprobando si alguna vacuna candidata o algún tratamiento se podría usar contra esta variante, e indicó que espera que en dos meses pueda desarrollarse una.

Según la OMS, se han confirmado 30 casos en la provincia congoleña de Ituri, dos más en la capital ugandesa, Kampala, ambos llegados desde la RDC, así como un médico misionero estadounidense que estuvo expuesto al virus mientras atendía pacientes en Ituri y que ha sido evacuado a Alemania. Se han registrado también muertes entre el personal médico, lo que indica transmisión en los centros sanitarios.

«Sin guantes ni protección» En el Hospital de Rwampara, uno de los epicentros de la epidemia, ubicado en Ituri, la respuesta se organiza lentamente. Una simple franja de plástico marca el perímetro del área designada para recibir a los pacientes con el virus.

«Estamos cavando tumbas y enterrando a los muertos sin guantes ni protección. Estamos muy expuestos», lamenta Salama Bamunoba, de una organización juvenil local.

«No creo que esta epidemia termine en dos meses», advirtió Anne Ancia, representante de la OMS en la RDC, quien recordó que una epidemia anterior duró dos años. «La magnitud de la epidemia dependerá de la rapidez de nuestra respuesta», agregó, y dijo que se han enviado toneladas de material, incluyendo tests y equipos de protección individual.

En Ituri, provincia rica en oro y altamente insegura, fronteriza con Uganda y Sudán del Sur, los combates han aumentado en los últimos dos meses. «Más de 100.000 personas se han convertido en nuevos desplazados, y en el caso de un brote de ébola, sabemos lo que significa», sostuvo Tedros Adhanom Ghebreyesus, quien recalcó que la gravedad de este brote está relacionada con la fuerte movilidad por el conflicto armado y por la actividad minera.

«Mística»
El ministro de Salud de la RDC, Samuel Roger Kamba, explicó que mucha gente de la comunidad pensaba «que era una enfermedad mística» y por ello «los enfermos no fueron llevados al hospital», lo cual contribuyó a que los contagios repuntaran. Dijo que hay casos sospechosos en Butembo, a unos 200 km del foco de la epidemia, y Goma, ambas en Kivu Norte.